Este es un tiempo difícil, en general... las relaciones están muy condicionadas por diversos aspectos que las intoxican de miles y millones de fantasmas.
A veces pienso en lo injusto de este postulado, pero es así. Creo que nadie es bueno, ni es malo, solo estamos lastimados.
Cada uno carga con su saco de desengaños a cuestas y se la hace difícil enterrarlo en ese cementerio de recuerdos que se llama pasado. Es muy jodido, muy difícil.
Pero mas indignante es saber que efectivamente hay gente que vale la pena, gente buena, gente que esta muy poco viciada y que de verdad merece encontrar a su otro lado también poco viciado y reunirse para hacerse felices al margen de ese mundo pervertido, y cada vez mas perdido que tenemos.
Si, seria excelente que ese reducido grupo de mujeres buenas que quedamos en la tierra, de esas que aun queremos con el corazón y no buscamos un carro o una tarjeta de crédito, encontráramos a uno, tan solo uno...  que rompa con esa malvada y estigmatizada imagen del  hombre típicamente hijo de puta que abunda y prolifera esta vida, haciendo y deshaciendo, entrando y saliendo, pero sobre todo, jodiendo a esas pocas mujeres buenas que quedamos, y volviéndolas una mujer mas.
Seria ideal, seria perfecto, genial. Pero resulta que la cosa parece funcionar de otra forma. Aquí la cuestión esta en sobrevivir en medio de esta jauría de plagas -de ambos lados- y tratar de recoger los vidrios y reconstruirte lo mas rápido posible, aprendiendo la lección, pero sobre todo, teniendo muy en cuenta que no debes, ni por un puñado de oro, seguir creyendo en pajaritos preñados, en cuenticos de hadas, y en que la idea es quererse de corazón.
En dos platos, cerrarte de forma tal que jamás vuelvas a ser tan imbécil como para dejarte joder de nuevo. Ok, bueno yo la verdad que estoy empezando a entender la mecánica. Y aunque me resisto un poco al cambio, debo reconocer que es una cadena, una peligrosa cadena de muchos daños sucesivos.
Daños que se producen una vez que se entrega el corazón. Me preguntaba entonces anoche, ¿será que el error es ese, entregar el corazón?. Y hoy en la tarde fue que termine comprendiendo que el error, el craso error de todo esto es entregarlo a quien no se debe.
Mira, yo no se, estuve otro rato meditando al respecto y termine en otra larga disertación interna, ya que también me digo, ¿y como coño voy a saber que estoy entregando el corazón a quien no debo?. Pero, no seamos necios, a medida que nos relacionamos con personas nos damos cuenta de señales claras, certeras, puntuales de que por ahí no va la cosa, de que no es el camino que nos lleva a donde queremos ir, pero ¿que hacemos?. Hacemos caso omiso a esos gritos silentes, y en dos platos, a llorar pal valle.
Anyway, todo eso tiene un único desenlace, el único posible, el irrefutable e inminente fracaso. Entonces, vemos por ahí, muchachitas llorando por aquel que le dijo que la quería y no era verdad, o aquella que se entrego por primera vez a ese otro, y a los quince días la dejo...
O vemos también chamos, que tienen una chorrera de mujeres detrás, entre las cuales siempre eligen a la que esta más buena y no a la que posiblemente es la que los quiere de verdad.
O bueno, para no ser tan estadista de colegios e irnos a experiencias mas adultas, vemos a lo largo de nuestro camino que cuando mas noble somos mas dura será la caída, porque ese con el que estas, también viene lastimado y se cuida mucho mas que antes, entonces te llevas el tremendo mamonazo y decides no creer, ni querer, ni confiar, y estar siempre a la puta defensiva, esperando siempre lo peor, siempre con ese miedo a no se que y... Adivinen que...
Terminamos lastimando al que no tuvo culpa, al que nada te debía, al que nunca estuvo ni cerca de ti cuando ese otro te estaba haciendo sufrir... y si, se va formando la cadena.
En fin, como he dicho repetidamente... esta es la época de las relaciones sin futuro por una simple razón, todos estamos lastimados por el pasado y lo cargamos encima como el hijo que nunca hemos tenido, y se hace parte de nosotros.
Entonces nos negamos a otras cosas, o sencillamente no somos capaces de sentirlas porque estamos tan cerrados que no dejamos pasar a mas nadie.
Esto es una realidad, nadie cree en nadie, y es porque verdaderamente es una época dura, es un tiempo en el que la gente esta demasiado centrada en pensar en su ombligo y no tiene tiempo ni intenciones de pensar en los demas. Por que ademas no es rentable, no es necesario.
Es una epoca dificil porque hay mucha gente hecha a mano, hecha a la mala mano de quienes la han vuelto asi de miserable.
Es una epoca, donde no tenemos que esperar para tener sexo, donde se tiene a la vuelta de la esquina, donde como mujer, no importa tanto, porque si te pones muy dura, viene otra y se la dara...
Es una epoca, donde ni las mujeres se respetan, ni se hacen respetar, donde todo es muy sencillo, donde todo es superfluo, es banal, es pasajero y donde nada importa lo que sienta el otro.
En fin, una epoca donde todo se presta para que sea tal cual es, y entonces empiezas a perder las esperanzas de que sea diferente... un tiempo en el cual pienso que la única manera de lograr ser felices es...
RELAJARSE Y HACERSE EL IDIOTA y esperar... 



No en vano dicen que el secreto de la felicidad es ser un tonto, o al menos parecer que lo somos....


seguiremos informando...

25 de agosto de 2012

Siguiendo el ejemplo del Phoenix, nuevamente a recoger los vidrios y a resurgir de entre las cenizas que dejaron los ultimos acontecimientos. Si bueno, en eso estamos.
Amar a una persona y perderla es dificil, lo he vivido, se muy bien lo que se siente, se los tantos porques sin respuesta por las noches, y de las almohadas empapadas con sus respectivos ojos hinchados al despertar.
Se de esa sensacion de preguntarse ¿que habria pasado si...?, y de todas las culpas que achacamos al otro y hasta a uno mismo. Se de la decepcion, y de las ganas de morirse que uno siente en ese momento.
Si bueno, todo eso lo he vivido, porque he amado y he perdido, el llorado y me he levantado.
He vivido largos despechos, y he estado sola. Tambien me he engañado a mi misma enredandome en otros brazos para no pensar en eso, y he hecho todo lo idiota que acostumbramos a hacer cuando nos sentimos asi.
Tengo algo de experiencia, se un poco sobre cuales son esos tips para seguir adelante y superarlo. Se bien de la distancia, de que es la unica que acompañada del tiempo se encarga de darnos un respiro, pero con algo de paciencia.
Se que otros labios no te hacen olvidar pero te entretienen, se que mientras menos te hagan caso mas te aferras, y se que cuando ya no te interesa ni un poquito, tienden a regresar.
Se lo que es llorar viendo una foto, o viejas cartas o detalles que se dan en momentos especiales.
Y se de esos intentos inutiles por ser amigos luego de haber terminado, siempre con la excusa barata de ser maduros y llevar la fiesta en paz. De esos que esconden retornos momentaneos, llenos de miles de disculpas porque no debio pasar.
Se de haber odiado por amor, de haberme llenado de rabia y de sentimientos tan oscuros porque me estaba doliendo.
Se de todas esas veces que habia creido olvidarlo y siempre terminaba sintiendo lo mismo, tambien de toda esa duda por no tener claro que nombre ponerme a ese sentimiento.
Tambien de la costumbre, de la naturalizacion de ese "ya no esta", y ese creerse estar bien, y al menor acercamiento volver al punto de inicio.
Y hoy, despues de todo el tiempo, de los años, de otras experiencias, puedo decir con propiedad que no hay otra forma, que no hay otra salida, que no hay remedio ni magia que valga cuando sentimos eso, solo la distancia y el tiempo.
Por mucho tiempo crei sabermelas todas, crei haber encontrado el ingrediente secreto para sobrevivir a esos naufragios, y me converti en la doctora corazon de mis allegados.
Fui mentora, fui ese ejemplo vivo de un ser humano que se supera a si mismo y a esos sentimientos consumidores de energias, y crei haberlo logrado.
Mas nunca he vuelto a decir te amo, mas nunca he vuelto a sentir algo asi, pero si he querido de forma adictiva.
Me he enamorado del amor y de la idea de que eso que tanto esperaba habia llegado y era real. O mejor dicho aun, que todo eso me estaba pasando a mi.
Hoy me siento de nuevo en la fase uno, no se trata de amor, pero si de la despedida de un imago bastante necesario para creer que el pendejo amor habia pasado por aqui a tratar de reivindicarse, para seguir teniendo ganas de que fuese cierto, y finalmente de mi total incapacidad para dejarme vencer sin al menos haber derramado sangre, sudor y lagrimas para lograr lo que quiero.
Soy caprichosa, si. Y me encapricho porque me gusta luchar por lo que quiero, y tal vez ese absurdo empecinamiento es mi mayor enemigo. El hecho es que ya el cansancio ha llegado, me harté, he tirado la toalla, y me voy a donde pertenezco.
Ya no quiero querer, ni sentir, no creer, ni intentar, no confiar, no entender, ni perdonar, ni siquiera seguir explicando mis razones para adoptar tal o cual conducta. Tan simple como que me da igual.
Y ahora solo pienso en que tengo que levantarme temprano mañana, a buscar que hacer, ademas de buscar mis cestatickets y tratar de acercarme al gimnasio para re inscribirme por vez numero "mas infinito".
Ademas pienso mucho en estas ganas de pensar en mi, y solo en mi y nada mas que en mi, porque sin duda tanta nobleza no me ha traido cosas buenas. Nada mas, nadie mas. Suficiente.
Y bueno, ¿por qué no?, decirle que si a ese musico que me corteja, que me gusta pero que no me convence, pero que podria resultar un buen tipo, o tal vez seguir escribiendome con los otros dos que quieren horizontalizarme y luego inventar excusas para no quererme, pero solo para alimentar mi ego, quien se encuentra profundamente herido.
En fin, hacer esas cosas por mi, por buscar mi independencia y la salida a este laberinto adictivo, cargado de millones de emociones extremas, que me hicieron reir y luego llorar cada sonrisa elevada a su mayor exponente.
Vivir, dejar de ser lo que he sido para no recoger los mismos resultados, y enterrar mi pasado en el fondo de mis recuerdos mas intocables, sin piedad, sin excusas y sin mirar atras, como ya he hecho otras veces.
Tal vez, de eso se trata, y la verdad no es tan complicado una vez que se ha tomado la determinacion, porque en definitiva, no hay cosa que no se pueda hacer....
Simplemente, es que no se quiere hacer....

seguiremos informando

03 de agosto de 2012

¿Cómo empezar este escrito? Tal vez diciendo que estoy herida, dolida, lastimada, y pare de contar sinónimos…
Y entonces ya me dan ganas de llorar de rabia, porque esto que me esta pasando me ha borrado la tristeza el lamento para dejar decepción.
¿Quién eres realmente? ¿Qué buscas? ¿Qué quieres para ti?. Esto ultimo lo se por tu propia boca, y en realidad no lo sabes, razón suficiente para que yo hubiese tenido un poco de sentido común y salir corriendo bien lejos sin mirar atrás. Pero me quede para ver como me arrastrabas junto con tus inseguridades.
Esto que siento es mezcla de tantas cosas, es frustración por haber tomado muy malas decisiones, por haber apostado todo por algo que estaba destinado a fracasar desde el día uno.
Cuando quieres a una persona y la sobrevaloras al punto de idealizarla, corres el riesgo de subvalorarte tu, de olvidar todo lo que has pasado para llegar a donde estas, y de todo lo que has sufrido por pensar con el pecho y no con el cerebro. Y sobre todo, olvidas lo que mereces por correr tras lo que según tú quieres para ti.
Yo quise que todo funcionara, de muy mala manera, ya que me lance a un círculo potencialmente dañino sin chaleco salvavidas, y además de eso, con esas ganas afanadas porque esta vez no me ganara la impaciencia, o el carácter.
O que tal vez esta vez no pareciera tan exigente e inalcanzable, esa mujer que ahuyenta a los hombres por ser demasiado para ellos, por ser mas de lo que merecen. Entonces fui permisiva, fui complaciente, fui ese tipo de mujer inocente que cree en las personas, esa que fui cuando era mas niña, porque el… era diferente, eres de ese tipo de muchacho poco corrido en la vida, y con un noble corazón.
Entonces fui de nuevo, esa mujer que ofrecía amor sin reserva, que llenaba de detalles y era excesivamente compasiva, comprensiva y entregada, sobre todo entregada. Nuevamente sin querer pidiendo a gritos ser amada por todo eso que tenia represado por dentro por hacerse la dura.
En pocas palabras, otro error, esperar que otro me valorara sin amarme y respetarme primero yo. ¿Por qué digo esto?. Porque desde la primera mentira, desde la primera señal de alarma, tenia que haberme detenido a pensar si realmente yo merecía eso, y si realmente el merecía todo lo que estaba dando.
Pero entonces, mi otro yo, el pasivo, el que quiere ser querido y trata de bajar la guardia, me pedía calma, me decía que no debía perder el terreno que había conquistado con tanto esfuerzo, tomando en cuenta parámetros absurdos para justificar las faltas.
De pronto yo estaba soportando aquellas cosas que no había soportado jamás, por nada, y ni en un muy mal sueño habría soportado por ningún motivo y por ninguna persona.
Y ahí estaba yo, escuchando el llanto de esa persona por otro amor que no volverá jamás, y yo aun ahí, luchando por no se que, y no se para que. Perdiendo mi tiempo en pocas palabras.
¿Mi aval? La supuesta verdad, esa forma tan particular de herirme diciéndome la verdad, era razón suficiente para castigarme con culpas luego de las discusiones, porque por Dios, JesSchajris, te están diciendo la verdad, podría estarte mintiendo, pero te habla claro.
Esa –entre otras cosas- es de esas consecuencias de naturalizar las mentiras en las relaciones, porque entonces empezamos a sobrevalorar las verdades, y empezamos a venerar tal virtud. Si, es una virtud, y fue mi culpa frenarme por eso. Pero lo hice porque buscaba ser feliz y hacerlo feliz.
Pero en este caso particular el hecho de que te digan la verdad, debería ser motivo para decir, si bueno, muchas gracias por participar, te estamos llamando cualquier cosa, pero chao. No quedarse esperando a ver, apostando a la ruleta rusa y con fe ciega de que ibas a salir viva de eso.
Pero no, yo quería que esta vez si fuera mi momento, que esta vez nada quedara de mi parte, que no se dijera al final de todo, que no di tanto como podía dar, y mucho más.
De modo que me dedique a dar oportunidades, a convencerme de que valía la pena luchar y no ser tan fuerte, que solo era cuestión de tiempo y de tener paciencia, de no ser ese ser humano intransigente que no colabora. Y así, se me fue la mano.
A la gaveta mis celos, mis miedos y ese lote de inseguridades que había conseguido encarcelar con mis anteriores experiencias, al punto de no molestarme por las cosas que publicaba, y que no importara que dijera no me viera afectada, o por el hecho de que saliera con amigos para la playa,  o a compartir en una reunión de amigos, el hecho de respetar su espacio como ese sitio sagrado que todos merecemos tener intacto, incluso con las manifestaciones de afecto de sus amigas y viceversa, y mantenerme mentalmente tranquila, confiando en el, sin buscar nada, sin investigar nada, sin provocar situaciones. Siempre equilibrada y sin presionar, dejando que todo fluyera.
Luego vinieron las dudas, dudas fundamentadas en mentiras que trate de disfrazar con excusas para poder continuar este camino. Vino ese penoso momento de leer sus mensajes por accidente y darme cuenta de que no todo era tan perfecto, ese empezar a dudar de su palabra, de sus intenciones y de sus demostraciones, porque estas eran iguales para con otra persona, por la cual tuvimos suficientes problemas como desgastarnos y deteriorar todo. Y por lo cual, léase de paso, pudo haber hecho mucho mas para frenar los problemas y no lo hizo.
Pero resulta que no fue suficiente todo lo que hice para que el cerrara ese ciclo y dijera, apuesto a ti, apuesto por ti, que estas aquí conmigo, limpiando mis yagas, sacándome del foso, y siguió.
Hoy me duele ver que no fui mas que esa transición del foso al respiro, el paso que tenia que dar hacia cerrar ese ciclo que tanto daño le ha hecho, para ser yo también su pasado, y no un pasado del que lamenta haberse perdido, sino ese pasado que ya no importa, una ausencia que ya no duele, un hola por compromiso, un recuerdo eterno de un muy buen sexo y un montón de agradecimiento y créditos al final de la película.
Nada mas. Porque no importo cuanto hice, o cuanto di, porque ahora soy la psicópata, la que violenta los espacios, la que no respeta la privacidad, y peor aun, supe hace poco que comenta con amigos en común que todo sucedió porque “soy muy celosa”. Ok suficiente decepción.
¿Por qué no dice que fue el? ¿Por qué no dice que fue por su falta de carácter y baja autoestima? ¿Por qué no dice que no quiso darse una oportunidad y dejar atrás todo porque valía la pena lo que estaba recibiendo? ¿Por qué no dice que me mintió y que no fue una, sino varias veces? ¿Por qué no dice que creí en el hasta incluso después de haber descubierto que no le bastaba conmigo y tenia que seguir enamorando gente por doquier? ¿Por qué no decir que tuve que soportar lo insoportable? Y ¿Por qué no decir que nunca mereció un solo de mis esfuerzos porque siempre estuvo esperando el retorno del pasado para meterlo en su casa? ¿Por qué ser yo la culpable?
De lo único de lo que yo tengo culpa es de haber seguido con el aun cuando mis alarmas se prendieron el mismo momento en que nos besamos por primera vez y me dijo. “No estoy listo”. Y seguidamente, de continuar con el aun cuando cada vez se me hacia mas difícil mantenerme estable y confiada, aun cuando me moría de miedo de que ella volviera y me quitara el sitio que con esfuerzo había ganado.
Y fue ese miedo, el que me empujo a preguntarle a ella si volvería. Su respuesta fue tajante, y yo, que buscaba guindarme de esa respuesta para volver a tener tranquilidad y seguir luchando, me encontré con mas mentiras, con cosas que me terminaron de clavar la puñalada trapera para dejarme podrida de decepción y de ese sentimiento agobiante de sentirte exageradamente imbecil.
Lo mas cumbre es, que para el… la culpable soy yo, la que hizo mal soy yo, la que no tenia derecho a ganar salud mental era yo. La que nuevamente pisotea su espacio, ese espacio que mantuve inmaculado justo hasta cuando el se ocupo de destruir la confianza ciega que le tenia. Ok  NORMAL.
Seguí siendo entupida otro rato, y me bañe de culpas, me sentí miserable y causante de que el ahora me odiara, claro le había tocado el punto débil. Y comencé con mensajes y llamadas, de esos que dan lastima, de esos que mandamos cuando estamos arrastrando la cobija por las esquinas demostrando lo poco que nos queremos.
¿Y que recibí?, ese no me siento igual, ese no me haces falta, ese no fuiste nada en pocas palabras, ¿en que tiempo? Una semana, una sola.
Pase unos días muy grises y sentía que no iba a mejorar,  sentía que este golpe iba a cambiar toda mi percepción de la vida.
Pero hoy, luego de haberme rebajado lo suficiente, de haber sido idiota y haberle rogado que me extrañara una vez mas, desperté y me dije, suficiente. Ya no quiero ni tengo por que seguirlo comprendiendo y justificando lo injustificable.
Me canse de entenderlo y sobrevalorarlo, como ese hombre único e irrepetible de esos que llegan de algún cuento de hadas, no. Ese hombre no existe, y no debería seguirse vendiendo como un tipo realmente diferente como si en realidad lo fuera.
La mentira lo hace ser igual que cualquiera, un hombre común, uno mas… y quizás es la razón por la cual lloro tanto la muerte de ese Imago que adore tanto.
Hoy la leo en tu muro, marcando territorio tal como lo han hecho todas, incluso yo entupidamente, y me doy cuenta de que verdaderamente he perdido mi tiempo intentando que valoraras todo lo que estaba dándote, porque hoy no solo no duele mi ausencia, sino que es perfectamente sustituible con ese alguien que estuvo siempre ahí, recibiendo tus afectos en la distancia, y tus alas para que volara un ratico mientras dormías conmigo.
Hoy la usas a ella para distraerte y recibir eso que te ayudara a no sentirte solo ni mal, muy bien, hazlo. No esperaba menos de ti.
Pobre de ella, su problema no es conmigo, sino quizas con la sombra de tu pasado, y principalmente contigo, que aun no sabes bien a donde vas, con quien, ni para que.
En fin, supuesto princeso, fuiste eso que disfrute durante un rato, pero también ese que me ha causado este gran daño. El responsable de  hacerme sentir tan decepcionada de mi poca capacidad para cuidarme el corazón de adicciones como la que llegue a sentir por ti.
De sentirme absolutamente estupida por sufrir por haberte perdido, cuando en realidad, sin darme cuenta me perdiste tu a mi hace mucho tiempo pero no te quería soltar.
De hacerme sentir igual que al comienzo de todo, sin ganas de no creer en nadie, ni de empezar de nuevo, ni de entregar absolutamente nada, sin ganas de querer ni de sentir, sin nada para dar y con mucha rabia contenida y que me presiona el pecho.
Todo eso, y mas mi princeso, todo eso y mas siento, todo eso y en silencio. Tontamente, hasta hace dos días, con la idiota esperanza de que algún día volveríamos a despertar juntos, de que todo esto pasaría, y que todo lo que hice seria tomado en cuenta por ti, por tu corazón y por tu mente.
Ahora entiendo por que ella, aun queriéndote te dejo, porque no sabes apreciar lo que tienes hasta que lo pierdes, ahora lo entiendo.
Porque hoy me siento vacía, y dolida, absolutamente suspendida en el aire, sin afectos, y sin fuerzas para confiar y para querer. Con miedo nuevamente, con tristeza y con rabia. Con ganas de que esto no fuera así, pero que por tus acciones debí aceptar.
Que no fui nadie, que fui el espacio entre el hombre que eres y el que serás a partir de hoy, pero no para mi, sino para otra. Que fui tu amiga, tu apoyo y tu amante, además de un millón y medio de cosas más, y aun así, mi ausencia no importa, no duele, no atormenta.
Que de todo esto, te dolía el hecho de que yo rompiera tus esperanzas con tu pasado, aunque con eso yo haya sido el mientras tanto, la mejor de tus opciones, ese bingo ganador que al menos debías jugar para ver si ganabas, mas nada. No fui mas nada, mientras tú fuiste mi princeso, mi salvación, mi esperanza, y mi diferencia.
Me sacaste de tu vida, con la facilidad con la que nos sacamos un zapato y lo cambiamos por otro, y no dudaste en hacerme a un lado en la menor manifestación de posibilidad de tenerla cerca de ti, aunque eso me matara, aunque eso me dejara tirada en un rincón y sin argumentos para pelear, sin tener como reclamarte, sin un poco de respeto conmigo, por el hecho de ser la mujer a la que le hacías el amor, la mujer que exhibías por las calles y a quien llevaste a tu casa, sin nada. Sin nada.
No te importo que pasaría conmigo, y te agarraste de la excusa de mi falta de respeto con tu espacio, para hacerme ver como esa persona que te perdió por sus fantasmas e inseguridades.
Esta bien princeso, lo entiendo, me caigo, me levanto y sigo mi camino, y aunque hasta ayer intentaba llevarme el mejor de los recuerdos y mantener una amistad, saber que para esos días difíciles tu estarías ahí, para decirme que todo estaría bien, para hacerme creer que todo esta valiendo la pena.
Ya hoy no me quedan excusas para tapar tu falta de amor, tu falta de valor, tu falta de respeto y de carácter para apostar por mi, además de ti falta de pantalones para comentar con otros nuestros asuntos haciéndome ver como la causante a mi.
No princeso, ya no tengo uñas para agarrarme de lo que siento, de ese instinto que me gritaba que si eres quien creo que eres, ya no tengo como seguir creyéndolo. Porque de ser por ti, estarías viviendo con ella, y chateando con la otra y enterrando mis besos en algún terreno baldío.
Porque es muy fácil decir que yo mate lo que sentías por mí, sin ponerte a pensar que fue lo que me llevo a hacerlo, sin detenerte a pensar si realmente hiciste mal o hicimos mal los dos, si tal vez tu mismo me llevaste a eso.
Sin que te importe pues, sin que te afecte que yo sienta todo lo que siento, y que además vea como sigues tu vida y cometes los mismos errores llevándote por delante a quienes no tienen la culpa.
Una cosa si creo, y es que no eres así de malo, y así de perverso para hacerlo a propósito, pero pienso que deberías tener conciencia del daño que puedes causar, y que te revises antes de hablar, o condenar al resto. Quizás el equivocado eres tu, por algo pasas por la vida de las personas haciendo daño con o sin intención.
Piensa por que algunas terminan odiándote, por que ella no quiere volver, y por que te pasan las cosas. Hazlo por ti, ya ni siquiera esto se trata de mí.
Solo me restaría preguntarte, ¿Cómo hago ahora para respetarte, para odiarte?, para seguirte considerando ese hombre maravilloso que me dolía dejar atrás, y que me dolía perder.
¿Cómo hago para que se me quite este peso del pecho de sentirme defraudada?, ¿Cómo hago para no sentir que fui tu eterno quien sabe?.
Nada pues, no hay  ni habrá respuestas. No quiero odiarte, creo que no puedo, pero esto que siento ahora me carcome y me llena de rabia, la misma que tal vez me ayude a levantarme con orgullo y decir…

Jamás me mereciste, como ya es costumbre.

Escrito el 23 de mayo de 2012. Pero después de todo, aplica en este momento.

Caminar sobre arenas movedizas siempre es razón de gestar miedos inconcientes.
Tenemos la tendencia justificada a necesitar algo seguro que nos permita caminar más firmemente.
Pero, ¿qué es la vida?. Es eso que va pasando sin avisarte, sin pedirte permiso para cambiar y hacerte sufrir los daños, es eso que vamos transitando con la intención constante de creer que somos dueños de nuestro destino, que podemos decidir y debemos controlar lo que nos va a pasar.
¡Craso error!
No somos nadie para creer que podemos controlar lo que va a pasar, sencillamente pasa lo que debe pasar bajo nuestro cielo y sobre nuestra tierra.
No tenemos control, no tenemos autoridad para retener aquello que no nos pertenece, aunque caprichosamente así lo deseemos.
A través del tiempo, he aprendido a dejar de ser tan exigente, a no esperar tanto de aquellos que me circundan y quienes me duelen, a ser más desprendida y a dejar ir. No ha sido fácil.
Me ha tocado dejar ir, desde amigos hasta familiares que ya no veré nunca más. Y he aprendido tanto.
Sin embargo, siento que por un momento me olvidé de todo eso y me volví egoista.
Por un instante quise tener de nuevo ese control imbécil sobre algo que finalmente no depende de mi, y me resistí.
Lloré, me negué, me aferré, y me dije a mi misma que esta vez no dejaría que le vida me quitara lo que con tanto silencio había esperado sin mostrar desespero aparente.
Y después de tanto resistirme, me tocó bajar los brazos y dejar fluir. Como siempre he sido, como debo ser, como debe ser.
De modo que entregué al cielo cualquier sentimiento egoista que existiese en mi corazón y pedí a ese Dios que hace brillar el mar de la forma en que lo hace, que se haga solo su voluntad.
Mientras, río, beso, quiero, abrazo, entrego, recibo, callo, vivo y no pienso tanto.
No espero tanto, no demando tanto, no dispongo tanto, ni hago planes para el mañana.
Hoy vuelvo a un lugar ecuánime en el cual me encontraba antes, desde donde soy capáz de aceptar lo que tenga que aceptar, porque me he despojado del miedo y solo vivo. Solo respiro.
De esta manera podré vivir cada momento como el último pero sin el drama. Me cansé del drama, me cansé de la presión, de la exigencia y de la expectativa.
Pero me siento bien, me siento plena. Mientras dure.
Y eso, si es algo que difícilmente puedo saber ahora.
Es más fácil solo sentir, solo fluir, y solo vivir, de manera que si mañana ya no estoy en este mundo...


... Al menos haya valido la pena

                                                                                                                                     28 de abril de 2012


... Echando un vistazo al pasado, si. Recuerdo alguna vez haber amado. 
Fue duro, fue difícil, y fue intenso. Algo que me carcomía desde dentro y me hacía tremendamente vulnerable.
También, alguna vez fui un cuerpo, un cuerpo sin alma, un ser negado a sentir y a querer.
Y me refugiaba en su piel para no pensar, para no sentir ese vacío, que se convirtió en más vacío. 
Sí eso hice.
Alguna vez, estuve tremendamente sola, sola conmigo misma, y por decisión propia.
Luego fui tan ilusa, creí haber encontrado un príncipe de esos que salvan princesas de castillos y la hacen felices para siempre.
Le di un lugar en mi corazón y fui de nuevo defraudada. 
Sí, eso también lo hice.
Entonces empecé a querer vivir un día a la vez, y no recuerdo bien cuantos labios llegué a besar buscando todo y a la vez buscando nada. Sin ganas de nada y con ganas de todo.
Pero guardé un lugar vacío en mi cama para quien lo mereciera. 
Y así vagué por el mundo, probando suerte, llorando y riendo.
Despidiéndome de esa idea casi idiota de que finalmente llegara el hombre que yo merecía, el que por fin vendría a borrar mi historial de victorias y derrotas y a escribir un libro nuevo conmigo.
Y entonces empecé a convencerme de que no pasaría.
Hoy no sé muy bien si estoy frente a él, pero honestamente se parece mucho a ese que en mis sueños recreaba.
Tiene casi el mismo olor, y besa casi tan bien como ese que siempre esperé.
También esa voz gruesa y ese intelecto atractivo que desde luego me derrumba en mil pedazos.
Y el olor de su aliento me gusta tanto como el de aquel hombre que compartía alguna de sus noches conmigo. 
Así como también, se preocupa por mí como solo él lo puede hacer.
Lo más increíble de todo, es que me toca de la misma manera, y lo hace como si lo hubiese hecho siempre, como si nunca hubo una primera vez inexperta, como si mi cuerpo fuese de su total dominio desde alguna otra vida.
Nos hacemos el amor con la misma intensidad, con las mismas ganas y de la misma forma, y me siento tan yo. Me atrevería a decir que le pasa lo mismo, y eso es tan bueno.
Y se preocupa por detalles que nadie tomó en cuenta, solo aquel hombre de mis sueños, el que aprendí a no esperar más.
Y también deja su perfume en mis manos cada vez que vamos caminando juntos, y no exagero, es tan parecido a él.
Y de alguna forma no tan casual, ha sufrido tanto como yo, y es con quien cuento en todo momento.
Es mi bastón para los malos momentos, y me tiene esa misma paciencia, y me escucha con atención sin importar cuánto hable.
Nos cocinamos uno al otro, y tenemos ese tipo de atenciones especiales.
Tal como lo soñé, tal como lo esperé.
Y no sería capaz de asegurar nada, ni podría decir que puedo reconocer que empiezo a volver a creer en ese hombre que soñé, en que es posible que si exista.
Pero peor aún, no sé si deba asegurar que es él esa persona que pensé ya no llegaría.
Pero vaya que se parece. 
No sé, no creo en casualidades, pero podría serlo. Nadie puede asegurar nada.
Sin embargo, me conformo con saber que al menos una buena parte de ese sueño recurrente, hoy parece realidad.
Al menos por un rato, o quizás para siempre.
Nadie lo puede saber.
De igual manera, ¡que alegría da saber que existes, y te pareces tanto a él!
Y que al menos por ahora, compartimos un mismo sentimiento, una misma tierra, y un mismo momento.


Lo demás, está de más.

12 de abril de 2012

Asi hablan las mujeres

Asi hablan las mujeres
click en la foto

Music from my heart