Él  que vive tan lejos de caracas, que tiene dos profesiones, empresa propia y habla seis idiomas.
Ese que es absolutamente culto, que escribe en un blog y en él se permite aflorar sus dolores más profundos, su parte vulnerable y su otro yo. Ese que se esconde con montones de frases inteligentes pero cargadas de mucho ego y temperamento agresivo.
Ese de raíces italianas, amante de la literatura escrita en clave de ciencia ficción, de voz gruesa y risa característica, ese que podría apostar lo que sea a que huele siempre a rico porque también es amante de los buenos perfumes. 
Ese, me pareció condenadamente interesante, el que también leia mis tantos escritos con asuntos varios y ademas le gustaban mucho, quien retuiteaba muchas de las cosas que a veces yo escribía.
Ese que tal vez alguna vez llegó a pensar que eramos más parecidos de lo que creía.
Ese que se burló de mi por aquella araña con alas, y ese que se quedó sin palabras frente a lo que escribí en su blog aquel dia, ese que bromeaba acerca de que me parezco a cierta actriz porno, y ese mismo que ya no me habla, ni me sigue, ni me lee, ni me importa, ni nada. Ese es absolutamente interesante.
Insisto ya no me importa decirlo, pero es que de verdad no me interesaba por su camioneta, tampoco por sus seis idiomas, ni su empresa, ni porque en algun momento me invitara a conocer Canaima, ni siquiera me importa porque es posible que tenga algo de plata. NO, yo no soy ese tipo de mujer y lo juro por lo más sagrado.
Me parecía interesante porque es justo el tipo de hombre que despierta admiración en mí, por la manera en que ha sabido amar y la manera en que lo escribe,  por la persona que pude llegar a ver en sus líneas, porque aun estúpidamente creo en que el hombre se enamora quizás más intensamente que nosotras y él es prueba de ello.
También por lo interesante que me resultaba conocer que había detrás de tanta arrogancia en sus tweets, porque tal vez había una parte tierna que no tenía ganas de mostrar de ninguna manera. Porque estoy convencida de que es el del tipo de hombre que merezco y el tipo de hombre que quiero para mí.
Por su inteligencia, por la manera en que dice lo que siente sin importar si eso puede llegar a causar indigestión en otros, porque ama la fotografía, porque parece bastante centrado, porque se atreve a romper paradigmas, porque le gustan mucho los perros, y porque representa parte de mi narciso herido porque siento que se parece tanto a mi. Finalmente porque tiene un no sé que. Solo eso, es interesante. Punto. Ahora ya no importa.
Obtuve su atención, no sé muy bien para qué, pero sé que no le fui indiferente, el hecho es que ya no importa porque no me habla, no me sigue, no me lee y no me importa. Pero era rico despertarme en las mañanas y esperar algunos de sus tweets acerca de Converse, o de lo putas que pueden llegar a ser las mujeres, o lo brutos que pueden llegar a ser los gochos, quizás alguno que otro análisis crítico - político, o sencillamente acerca de las birras que se bebia los fines de semana. Whatever. El pana era de las pocas personas interesantes de mi TL y ya no está, es normal extrañar eso. ¿No?
Era sencillamente interesante leerlo insultando y maldiciendo a diestra y sinietra, incluso las veces que me caía mal y no lo soportaba, sencillamente… ¡ese pana es distinto! 

24 de agosto de 2011

Y llegó el viernes luego de tener dos semanas extenuantes, aguantando desordenes hormonales de los tantos jefes simultáneos que tengo en mi trabajo. All right! gracias a Dios era viernes y mi vida comenzaba a brillar, solo por el hecho de no tener que levantarme obligada al día siguiente a cumplir horario y exigencias.
Salgo del stress antes mencionado, tomo una camioneta hacia petare, con intenciones de evitar el metro a las 5 pm, cosa que ya es todo un reto. Mala decisión. Había una súper cola terrorífica, tuve que caminar aproximadamente unas seis cuadras hacia el metro de La California porque para Petare no voy ni enamorada.
Lo llamo, su voz de inmediato con ese tono picaro que inmediatamente me roba una sonrisa, nos vimos, unas birras, nada elegante, nada sofisticado, sin hablar de lo que pasó, ni lo que irá a pasar despues, pero la misma mirada intensa que nos grita que no podemos morirnos sin caer en la tentacion.
El me miraba mientras yo le contaba mis penurias del trabajo, las terribles colas que me calo todos los días, asi como tambien alguna que otra banalidad de las que siempre se habla.
Yo, lo miraba mientras me contaba sobre lo poco que ha hecho desde la última vez que nos vimos, que casualmente fue la última vez que nos besamos.
Y yo pensaba: - que bello es este CDM, quiero besarlo.
Entonces le dije: - Vamonos para la casa vale, y agregué un montón de sonrisas y miradas también pícaras que me ayudaran a sonsacarlo.
Se quedó pensando en silencio, no porque no quisiera, sino porque... bah, no me interesa el porque, aunque lo se muy bien, y salió la excusa de que si iba no subiría a trabajar al día siguiente, porque sabe que cada vez que viene no se quiere ir nunca... -es cierto- y yo nunca quiero que se vaya.
Total que hubo un silencio de mi parte, propio de no querer insistir y parte por orgullo, y por parte de él, esos comentarios que te incitan a seguir insistiendo para ver si se le quitaba el ataque de dignidad y se iba conmigo, pero no. Lo dejé así
Nos despedimos en la parada, después de cuatro cervezas, y me dijo mirándome a los ojos: - "estamos en contacto para la próxima". Y de inmediato supe, que pronto, quizás antes volveré a besarlo a escondidas y con miedo a que nos descubran, y ¿saben que?
¡ME ENCANTA LA IDEA!

06 de agosto de 2011

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Asi hablan las mujeres

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