A ver.... empiezo de esta forma porque verdaderamente quiero dejar una huella en cada cosas que hago, o por lo menos eso intento siempre.

Me gusta expresar lo que siento de maneras muy mías, me gusta sorprender y me gusta re-inventarme.

Pero ¿qué pasa cuando en algunos momentos no puedo decir nada que otros no digan?. Pues debo replegarme a la circunstancia y ser una más del resto. Sin embargo, no dejaré de poner mi sello, mi marca personal.

Tengo facilidad para las palabras, y aprovechando ese recurso suelo decir lo que siento de forma a veces tan rosa que empalaga, en esta oportunidad me siento muy contenta, más que contenta es una alegría contagiosa, es el querer a una persona y estar feliz por sus logros, sentir que estas presente en uno de los grandes momentos de su vida.

El día de mañana no es cualquier lunes, no es cualquier inicio de mes, no es el principio del final de este fabuloso año. Es mucho más que eso, el día de mañana pasas a ser todo un profesional, inicias una nueva etapa, pero también agregas un logro más a la lista de metas que te has propuesto, te vas demostrando a ti mismo lo mucho que se puede hacer si se quiere y se trabaja por ello.

Mañana estarás cerrando una etapa llena de muchísimos momentos, buenos y malos, pero cada uno especial es su estilo, y estoy segura de que lo mejor está aun por venir.
Decir que me siento orgullosa de ti, sería demasiado ambicioso porque a penas vengo llegando, decir que te felicito seria demasiado típico, decir incluso que sabia que podías hacer esto y más... me resulta demasiado obvio.

Tal vez, simplemente pueda decirte eres y estás donde debes estar porque así lo decidiste, eres lo que deseas ser y haces lo que sea para lograr lo que te propongas, no importa que sea, no importa cuanto cueste, pero luchas....

Y eso te da las llaves para abrir cualquier puerta, te hace ser una persona perseverante y constante. ¿Qué más se puede pedir? lo tienes todo...
El final de un camino, el principio de lo que sea que quieras labrar a partir de aqui....
FELICIDADES Soc. J.L.


Nací en un lugar cargado de energía, de gente que viene y va, de muchos autos, tráfico y bocinas que atraviesan ciudades, entre fiesta, alegría y júbilo.


Mis ojos vieron la luz de un paraíso, un lugar donde la naturaleza ha tenido complacencia, donde puedo mojar mis pies en aguas saladas, dulces y heladas, así como también recostar mi espalda sobre arenas desérticas.

Donde los fines de semana son demasiado cortos y se construyen puentes con la ingeniería del ingenio y del jolgorio, donde se trabaja muy duro y desde muy temprano, pero donde también gusta mucho la parranda, donde cualquier razón es motivo de celebración.

Yo nací en ese pequeño espacio lleno de grandes riquezas invaluables, donde las mujeres somos emblema, donde se lucha con garra, donde la gente saluda bonito y pedir una dirección es recibir una explicación detallada con puntos de referencia y probabilidades de ser acompañado a tu destino.

Tuve el placer de nacer un lugar en el cual nos sonreímos con la señora del frente cuando vamos apretados en el metro, donde jugamos dominó y tomamos cerveza, donde le damos sopa a la vecina los domingos, donde en cualquier sitio se hacen buenos amigos, donde somos solidarios y serviciales, donde cabemos todos. Donde las estrellas y el azul combinan tan bien con el rojo y el amarillo, donde nunca fueron solo colores separados, sino que formaban una misma bandera.

Hoy tengo mis dudas, ya los colores no tienen color, están borrosos, no se pero quizás algo pasa en esta gran casa, en este mi hogar, ya la gente no se sonríe como antes y mi bandera esta dividida. ¿Quien es esa señora que camina lento y con dificultad? ¿quien la convirtió en lo que es ahora? podría ser quienes la lleva de su mano, o quizás quienes bajamos los brazos y la entregamos a quien no debiamos.

Lo cierto es que mi gente ya no se tolera, aunque seguimos siendo los mismos no podemos comprendernos y convivir, ¿quien le ha hecho tanto daño a mi lugar? a mi sitio perfecto, a ese lugar bendecido por la mano del creador.

¿Por qué aun no hemos podido caer en cuenta de que nuestro paraiso esta dividido por una guerra absurda? ¿para que querer convencer al otro de una razón que podría ser relativa? ¿por qué aun somos vulnerables a la provocación de los polos? ¿por qué los extremos del radicalismo que nos deshumaniza?

No hay un solo culpable, pero responsables si somos todos...


Muchas veces perdida en esta isla desierta miraba esperanzada, pensaba que un día alguien lograría encontrarme y quedarse ahí, compartiendo el mismo suelo, viviendo el mismo aire. Nunca quise que me llevaran lejos, aun no quiero, amo mi espacio, mi lugar, ese lugar donde vivo y muero, donde duermo y despierto, donde le voy poniendo colores distintos a mis sueños.


Adorné mi guarida con espinas de rosas que poco a poco iban muriendo, construí mi fortaleza a base de soledad y coraza, quise ser tan fuerte que me volví muy débil.

Pensé en matar las ilusiones, pero solamente logré dormirlas largo tiempo y me olvidé de ellas, pensé haber ganado la batalla, me convencí de que no había quien fuera capaz de atravesar las aguas turbias de mis emociones, y me lo creí.

Un día, desperté y había llegado alguien luego de su naufragio, había luchado mucho para llegar ahí, para llegar a mi, a ese lugar que es mi lugar, mi fortaleza inquebrantable, a mi sitio sagrado, a donde no había dejado entrar a nadie es largo tiempo, y tal parece haber sido un sueño porque jamás noté cuando llegó.

Cuando abrí los ojos ya estaba frente a mi, y me dijo: "me quedo". Me resistí, intenté sacarlo, creí estar peleando por lo que era mi territorio y terminó siendo una guerra sin tregua, una lucha por ver quien es más fuerte, una batalla epica donde se jugaba al mismo juego, donde ninguno quería perder, y donde finalmente con mucho esfuerzo logré sentirme en libertad, aun teniendo ciertos aires de soberbia y no tener valor para reconocerlo.

Hoy, ambos estamos perdidos en esta isla, en este lugar que yo siento tan mio, donde no tengo que aparentar nada, donde soy como soy, donde se vive día a día, donde no importa tanto el mañana, donde el pasado se desdibuja, y el presente es una duda, una incertidumbre, donde nos gusta ser niños y jugar a ser adultos.

Sigo poniendo pruebas que a él le gusta pasar, tentamos a la paciencia y al orgullo, aquí se intenta ser felices con lo que se pueda, este espacio me hace libre y nos hace libres por ahora, no hay cárceles que nos cierren puertas, y hay mucho aire para respirar, aquí estamos porque queremos estar y no hay obligaciones.

Quiero seguir jugando a la sorpresa, porque mi alma necesita de su infinita genialidad para poder soñar, y su ingenio necesita de mi complicación para poder impresionar, su ego necesita de mis mimos, mi desesperación de su calma, y su ansia por asumir retos necesita de mi testarudez.

Me gusta que nos necesitemos para ser lo que somos, me gusta sentir que HOY nos completamos, y sentir ese miedo de no saber si mañana será igual. También me gusta que mis "NO" le inciten a hacerme decir que "SI", que su tacto invada mi espacio cargado de altas dosis de impaciencia, me gusta que me abrace mientras caminamos por las calles, y la paciencia con que se va colando entre mis muros de contención, ademas ver que se va dejando arropar por mis tretas de manipulación casi imperceptible.

Me gusta que sea él y no otro, y me gusta gustarle como soy, que se sienta atraído por mis locuras, contradicciones y fluctuaciones anímicas, y claro, me encanta sentirme enamorada de la idea de que él existe.

Adoro el hecho de que sea así hoy y mañana quien sabe. Si he de pedir algo sería que no deje de impresionarme, que no se canse de hacerme reír y hacerme soñar, que no olvide los detalles, que no muera la sorpresa porque de esas cosas maravillosas es que todo esto se alimenta. Todo lo que nos hace ser nosotros y ser distintos, lo que hace que seamos unos náufragos aventureros perdidos en esta isla desierta, donde nada esta dicho, donde la duda le agrega emoción y nos gusta jugar a descifrarnos uno al otro, donde todavía hoy seguimos luchando para tener el control, donde aun seguimos jugando el mismo juego de seducción.

En fin, donde somos ejecutores del ahora, donde vivimos el presente en cómodas cuotas, y no nos cuesta olvidar que el futuro no está escrito, sino que se va modelando en el camino.


Cuando ese instinto escondido quiere hablar no tiene miedo, se manifiesta a través de nuestros deseos de forma involuntaria, y se va mostrando tal como es dentro de esa oscuridad que brinda paz, y que una vez que nace va reproduciendo sensaciones que alimentan al cuerpo.



La imaginación se revela, y los sentidos reclaman libertad para volar, mientras que ese superyó atenta contra la semilla que da vida a la vida misma, la razón que nos hace ser hombres de carne, y nos devuelve la humanidad que el dogma nos restringe.

Siempre hay un veto para que la piel no exprese lo que guarda celosamente entre sus sábanas, se intenta ensordecer los gritos desesperados de esa humedad, esa que empapa y que ahoga cuando no se quiere escuchar lo que esta nos quiere decir.

Se van reeditando permisos y licencias que dictan la pauta entre el poder y no poder sentir, haciendo que ese delgado espacio de intimidad que nos pertenece pierda excentricidad, se aniquila el privilegio de poder decidir como vivir tus espacios internos, como expresar entre lineas lo que el mundo no está preparado para aceptar.

Cuando el velo del aparentar te invita a cercenar tus ganas, cuando te obligas a no desear, cuando te callas lo que tu mente anhela, y lo que tu cuerpo reclama, estas frente a la negación de tu propia naturaleza, estas cavando tu propia cárcel.

Te resistes a reconocer que quieres sucumbir ante las tentaciones y dejarte llevar por esa fuerza de atracción magnética que sale de tu misma piel, te niegas, te ofendes, te aterras, te condenas, te culpas, y te callas.

Cuando el haber nacido mujer te dota de una carga, de un peso que si eres valiente puedes quitarte solo si decides desnudarte ante tu misma piel, sentirte cómoda en ella, no querer ser otra más que tu misma, y mostrar todo aquello que te invade de manera exquisita, pero que molesta al resto.

Cuando aprendes a respetar ese, tu único espacio, donde tienes la potestad para darte permisos, para quitarte los velos y tomar las riendas, cuando renuncias al veto y te asumes como un ser de carne, cuando suprimes la culpa, y te entregas a sentir, eres libre mujer... eres humana.

Cuando abres esa puerta y eres tu misma, cuando dejas entrar en tu intimidad a otra persona, cuando esta comparte la suya contigo y mantienen esa sociedad secreta, cuando solo ustedes tienen permiso de opinar... ERES LIBRE MUJER.

Cuando no temes expresarte sin palabras, cuando te dejas impresionar por el poder de tu propia imaginación, cuando renuncias a que otros te dicten las pautas, cuando haces justo lo que deseas hacer y guardar la llave de tu habitación para quien la merezca, cuando no permites que nadie decida que hacer sino tu... y sobre todo, cuando te das el chance de dejar hablar a tu piel, sin que nadie más la escuche, solo tu... entonces ERES LIBRE MUJER





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Asi hablan las mujeres

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