Cuando busques amor piénsalo dos veces... Es mejor incluso que no lo busques, no lo desesperes, déjalo llegar a su tiempo, no le digas cuanto lo has esperado, solo déjalo fluir.

Cuando llegue, ciérrale la puerta unos minutos y velo por el ojo mágico... Mírale bien a los ojos, trata de ver que hay detrás de ellos, no te entregues con premura, no lo des todo de una vez

Ponle algunas pruebas, tientalo, sorpréndelo, que espere un poquito pero no demasiado.


No mires su cuerpo, no veas su forma... Busca la esencia, deja que sea tu cuerpo el que necesite el suyo, que se necesiten uno al otro. No lo maltrates, no cobres cuentas viejas, recibelo sin miedo, y si lo tienes dicelo. Dile que te salve de ese abismo, dale la oportunidad, cuando sea el momento acéptalo, dale su lugar, su espacio y el tuyo... Entrégale afecto en cómodas cuotas pero no todo de una vez

No esperes que sea quien quieres que sea, solo que sea quien es, y que además eso te guste y te haga feliz, que te haga libre.

Mujer espera por ese hombre que te trate bonito, ese que te bese frente a todos sin pena, el que camine por las calles y te abrace, el que te incluya en sus planes, el que te acaricie mientras hablas.

Ese hombre que sea un príncipe, no azul ni el de las novelas, pero si el tuyo, que no sea perfecto pero que te quiera hacer feliz

Que te mire a los ojos mientras te hace el amor, y que cuando lo haga te respete, que no quiera solo tocar tu piel, que te abrace y te diga que te quiere.

Un hombre que luche por ti siempre, que sea paciente, que ame tus virtudes y que tampoco espere que seas perfecta, que tenga planes contigo, y que se enamore de lo que tu eres.

Hombres, no esperen una mujer conformista, luchen por una mujer que los cuide, que los quiera y que se quiera a sí misma, que comprenda sus necesidades, que se entregue con pasión y ternura, una mujer que les hable claro, que no espere que sean perfectos y que tampoco lo sea, que sepa lo que quiere y se los haga saber.

Enamorense de una mujer que los comprenda, que los valore, que sepa ver más allá de lo elemental, una mujer que le de todo de ella para hacerlos felices.

24/11/10

Hoy voy a ser esa niña que no pensaba tanto,
que disfrutaba sin tanta premura, y no 
se hacía la vida tan difícil.
Hoy quiero sonreír porque estoy viva,
Porque vale la pena...

Hoy quiero decir te quiero
Quiero abrazar a los míos, quiero soñar
Quiero cantar mis letras, y escribir bonito,
Quiero dormir cansada y despertar alegre.

Hoy voy a ser feliz
Porque lo merezco, porque estoy aquí 
Porque hoy no acepto el
sabotaje de mis miedos
Porque quiero un día especial


Hoy quiero ser libre de mi misma,
Hoy soy libre de mi cárcel, de todo, hoy habrá risa,
Hoy importo yo...

Hoy voy a ser feliz contigo, conmigo, con todos.
Hoy, más que nunca antes estoy de pie para agradecer a Dios 
Por este momento en el cual me atrevo a seguir creyendo.

Si ya se, suena demasiado nefasto, pero no hay mayor verdad. Si me permiten tengo que explicárselo.

Muy probablemente cuando digo esto, se imaginarán una escena bastante patética, en la cual nosotras somos tan patológicas y tan masoquistas que disfrutamos con el hecho de ser engañadas.

Pero ¿qué tipo de engaño se están imaginando?

Ese donde el hombre está con uno y por detrás tiene a otras dos, o quizás ese donde nos ponemos unos jeans y queremos que nos digan que nos vemos bien aunque sea mentira; o ya se, el hecho de que nos digan que están con "un amigo" y están con alguna otra que de amiga no tiene nada.

No señores, yo no hablo de ese tipo de engaño, de verdad no somos tan enfermizas para querernos tan poco y desear esto.

Nosotras ciertamente somos soñadoras, y tenemos cantidades importantes de masoquismo en nuestra sangre, pretendemos que ellos nos digan única y exclusivamente lo que esperamos escuchar, y ademas tenemos la santa voluntad de creer esa mentira absurda de que ellos puedan adivinar lo que queremos, o peor aun, lo que necesitamos.

Pasa que somos tremendamente complicadas, siempre maquinamos un poco mas de lo necesario, y necesitamos que el hombre que esté con nosotras sepa como tratarnos. Pero ese saber tratarnos lo medimos de acuerdo a lo que nosotras esperamos que hagan para obtener nuestra atención, pero no siempre es lo que obtenemos.

Tenemos la mala costumbre de creernos la madre de nuestra pareja y estamos constantemente dejándole huellas que ellos deben seguir para alcanzarnos, queremos hacer del hombre lo que siempre hemos deseado, y quizás no los dejamos que sean simplemente ellos mismos.

Cuando digo que nos gusta que nos engañen me refiero a que sabemos lo que ellos quieren, sabemos que todos quieren sexo, y en el fondo nosotras también lo queremos y lo disfrutamos tanto o más que ellos, pero no lo decimos porque las prioridades son distintas en nuestro caso, no queremos que nos digan lo que quieren realmente, aunque ya lo sepamos. ¡que manera de ser complicadas!

Ellos hacen todo para llegar al sexo, ese es el fin y los medios son acoplados al mismo, pero nosotras necesitamos de todo ese aparataje de cosas previas para siquiera concebir la idea de llegar al sexo, de manera que esta claramente diferenciado el hecho de que nuestras prioridades son otras.

Nos gusta que nos engañen porque nos gusta sentir y saber que nos desean, pero no nos agrada que nos lo digan, que nos lo demuestren de manera explicita -al comienzo por supuesto- nos gusta saber que hacen las cosas porque disfrutan de nuestra compañía, nos gusta esa discreción, pero seamos sinceras, en el fondo sabemos que en un principio su instinto es más fuerte que su razonamiento, incluso que su sentimiento.

Nos gusta que tengan detalles que para nosotras son importantes y por lo general ellos olvidan, pero aunque no sean detallistas terminamos haciendo que empiecen a hacerlo, pero no les nace, lo hacen para evitar el berrinche, y aunque no sea algo genuino nos gusta obtener de ellos lo mejor, o lo que nosotras creemos que es lo mejor.

Comúnmente los llamamos "básicos" y quizás debemos enfocarnos mejor y decir que nosotras somos demasiado complejas, y a partir de esas diferencias es que podemos pensar, pero ¿que se nos puede pedir? somos mujeres.

El hecho es que siempre esperamos mucho, y terminamos haciendo que ellos lo hagan porque de otra manera nos sentimos incomprendidas, no comprendemos que algunas veces el hombre aprende a querer a partir de su aparato reproductor, eso en nuestra mente no cabe. Pero no por eso deja de ser cierto, el sexo los une más a nosotras, toca su ser y los vuelve sensibles a otras cosas. ¡raro para nosotras, vital para ellos!

El asunto es que nosotras pensamos un poco más allá, queremos un amigo, un novio, un esposo, un compañero, un cómplice, un amante, un decorador de interiores, un excelente cocinero, una persona detallista, que se preocupe por tus necesidades, que comprenda tus desequilibrios hormonales, que sea caballero, respetuoso, inteligente, amable, agradable, solvente, atractivo, comprensivo, romántico, sensible, cariñoso, responsable, trabajador, maduro, aventurero, emprendedor, plomero, pintor, poeta, que colabore en la casa, cursi pero realista, centrado, fiel, buen amante, buen padre, buen hijo pero que no tenga mamitis, independiente, luchador, comunicativo, bla bla bla bla...

En resumen, todo esto es lo que según nosotras mismas hace "no tan básico" a un hombre y lo que finalmente esperamos obtener, el hombre perfecto pues, el ideal, el soñado. Cuando esto no pasa comenzamos a movernos en el terreno de la pugna, la inconformidad, pero amigas, nadie es perfecto.

Al encontrarte con un hombre que te dice que no es perfecto, pero quiere hacerte feliz nos sentimos tremendamente idiotas, porque no nos estamos dando cuenta de que el hombre es hombre, y se enamoran de nosotras aun sabiendo que a veces no dan la talla, pero lo intentan y eso vale, y vale mucho.

De manera que, mujeres y hombres que me lean, aceptense con virtudes y defectos, seamos felices con lo que tenemos, con quien nos merezca, chicas no pretendan escuchar de ellos justo lo que quieres oír, eso por lo general no pasa.

Chicos no nos pidan que seamos de otra manera, SOMOS MUJERES y ustedes sean tal cual son, pero si les interesa una mujer den lo mejor de sí y haganselo saber, sean inteligentes y pacientes, hagan que ella entienda que no son perfectos pero que están intentando hacerla feliz y eso hará una gran diferencia


Para empezar podría decir que me gustan sus manos...
Las suyas, no otras...
esas manos ásperas y fuertes,
no muy grandes pero muy masculinas,
esas que algunas veces se toman de las mías al caminar por las calles,
las mismas con las cuales algunas veces me fastidia,
con las que juega a hacerme reír
esas con las que recorre mi cintura mientras me besa.

Me gusta que me acaricie mientras no hablamos,
mientras ni siquiera me está mirando,
amo que sus manos traviesas jueguen a descubrir
algún nuevo lugar escondido entre los rincones de mi cuerpo,
me gusta que me haga sentir escalofríos con solo decirme que se imagina junto a mi.

Me gusta que le guste probarme,
me gustan esas manos que siempre huelen a ese... su perfume,
ese que algunas veces deja impregnado en mi ropa al regresar a mi casa,
me gusta que podamos usar la imaginación para sentirnos
aunque mis manos estén tan distantes de las suyas.
aunque ni siquiera se puedan encontrar.

Sus manos son pacientes, cuidadosas, exquisitas,
y me encanta que busquen acomodarse a mis curvas mientras me ve a los ojos,
mientras me demuestra que le gusto, que se siente bien,
que disfruta de mi compañía.

Sabe usar sus manos para hacerme subir y bajar,
caer y levantarme, tiene mucho más que manos, tiene tacto...
sabe donde tocar y como hacerlo, no solo mi cuerpo...
supo tocarme el corazón con cuentas de paciencia y afán.

Sus manos me hacen el amor mientras solo estamos conversando,
porque él sabe que el amor está hecho
y que la piel solo lo complementa...

Sus manos me abrazan mientras jugamos a dormir juntos sin hacerlo propiamente,
y mi mente las usa cuando jugamos a tocarnos sin hacerlo,
cuando queremos inventar algo más que hacer,
cuando la confianza entra en su fase exploratoria.

Esas manos, en las cuales me estoy dejando caer
Esas que me gustan y que me atrapan,
que me llevan a lugares que ni puedo describir
son las manos de un hombre
que sabe que tocar a una mujer
es mucho más que tocar su piel




Quise cambiar algunas cosas...
Comencé con el nombre de esté blog...
Luego quité mi nombre, mi rostro, los viejos colores pálidos...
Dejé olor a fruta fresca, conservé mi esencia, y mis matices...
Coloqué colores vivos, llamativos, que no necesariamente combinan entre sí, pero dan cuenta de algo que cambió de manera radical...
Dejé atrás algunas cosas, hoy me doy cuenta de que soy ejecutora de mis pensamientos...
¡demasiado peligroso!
Porque soy yo y nadie más que yo la encargada de auto flagerarme o por el contrario regalarme la oportunidad de tomar un camino más sano... más placentero
Hoy estoy colocándole un velo a mi identidad en este mi pequeño espacio de distracción y catarsis.
En el cual puedo vomitarle al mundo todo lo que siento y como lo siento sin temer demasiado...
Quizás hoy estoy cerrándole los ojos a los que saben quien soy, y destapando lo que muchos que me podrían leer no condenarán
Parece mentira, pero la condena tiene rostro...
Basta que tengas un nombre o una cara para poder tener el privilegio de ser señalado 
-altos niveles de sarcasmo-
Pero poco importa, el mundo está hecho para quienes no temen, para quienes optan por vivir sin tanta receta y se atreven a dejarse sorprender...
Ya no tendré una cara para mostrarles, pero tendré mucho que decirles, empiezo a dejar los vetos y a hablar como todos deberíamos hacerlo aun teniendo rostro y nombre...
Empiezo a ser muchísimo más real, apegada a mi ser interior, que día a día lucha por desatarse de los lazos que la culpa le adorna...
Puedo ser yo al menos sin tener rostro, puedo decir lo que quiera sin que eso moleste y puedo también seguir viviendo el mundo paralelo donde todos somos obedientes y 
callamos de manera hipócrita



Perdí la cuenta del tiempo que tengo sin escribir para ti...
Pero en esta oportunidad las palabras no duelen, más bien me están sanando al salir a través de estas lineas.

Sabes lo mucho que te amé, lo mucho que te esperé en silencio, que estuve ahí hasta que las ganas se desvanecieron, hasta que la esperanza se convirtió en resignación.

Sabes que me fui por mi bien, para dar espacio al tiempo de llegar y curar, me fui porque de esa manera podría entender las cosas, podría entender que no hay recetas mágicas que te ayudan a suprimir los sentimientos, para entender que amar se olvida amando hasta el final.

Volví cuando ya no me dolía escuchar tu nombre, cuando ya podía hablar sin sentir un nudo en la garganta, volví para cerrar el ciclo, para darle la cara a mi pasado, abrazarlo y decirle ya pasó y te respeto.

Hoy se que estás feliz, que luego de ir por la vida buscando nada, aun teniéndolo todo al fin te diste cuenta, me da gusto saberlo porque jamás hubo algo que deseara cobrarte, jamás me alegré por tus derrotas y nunca celebré tus malos ratos.

Ni yo misma sabía lo mucho que deseaba saber que estas bien, mientras estuve lejos me dediqué a hacer lo que siempre me dijiste que hiciera, a pensar en mí, a dedicarme a mis cosas, a quererme un poquito y en ese proceso también crecí como persona, volví a nacer.

Gracias a nacer de nuevo es que te escribo hoy, ya el dolor pasó, ya el recuerdo de algo que realmente me hizo feliz en su momento no me causa dolor, hoy me doy mi chance de poder decirte esto y sentirme complacida.

Hoy puedo entender que nunca quisiste dañarme, puedo entender que las cosas de la vida son misteriosas y hoy te digo sin miedo a equivocarme que le doy gracias a Dios porque nunca funcionó, porque de otra manera no estaría mostrando el respeto que siento hacia ti.

Quizás si hubiésemos funcionado hoy nos estaríamos odiando, o quizás amando, tal vez estaríamos sufriendo, quizás simplemente ya estuviésemos en el olvido, pero muy seguramente yo no seria lo que soy, y tu lo que eres, y yo estoy muy feliz con lo que somos, me gusta quien soy, me siento feliz y puedo decirlo a partir de todo lo que he vivido.

Creo haberlo dicho antes, pero lo volveré a hacer, eres la persona que me ayudó a creer en mi, o por lo menos a aprender a hacerlo, luego de ti aprendí que ser feliz es obligatorio y que además lo merezco.

Y ya una vez que la tormenta pasó, me toca agradecerte el hecho de haberte ido cuando lo hiciste, por evitarme más sufrimiento, porque ciertamente el haberte ido dolió pero lo hiciste a tiempo, por no querer dañarme más, por reconocer que al irte quizás estabas perdiendo pero también ganando, quizás tu siempre lo supiste pero yo hoy es que me doy cuenta que ambos salimos ganando.

Gracias por herirme con la verdad, porque esa verdad es la que me permite estarte agradeciendo cuatro años después, gracias por hacerme llorar, porque hoy soy muy fuerte, gracias por haberme decepcionado en algún momento, pero sobre todo gracias por no dejar que las ganas de seguir intentando pasaran por encima de tu respeto hacia mi.

Gracias por ser mi musa y mi inspiración para hacer música, el alimento para mi alma, para nuestra alma, por ser mi primera referencia del amor, gracias por ser la parte triste y la parte bella, gracias por respetar mi decisión de irme y luego por recibirme como siempre, gracias por tu confianza y por siempre llevarme a donde quiera que vayas, gracias por enseñarme a volar sin tener alas, y por todo lo que en algún momento compartimos.

De aquí en adelante, puedo decir que no me arrepiento de haberte amado y haberte llorado, porque eso me constituye como la gran mujer que soy hoy, la mujer que se ama por encima de cualquier cosa y quien no tiene miedo de amar, la mujer que perdona y olvida, la mujer que te amó y que hoy te ofrece su mano amiga.

Pero sobre todo, la mujer que puede decirle a quien sea lo que merece y lo que necesita, quien no teme esconderse, quien no tiene complejos, quien sabe lo que vale y que no se conforma con poco, la mujer segura de si misma que no le tema a la soledad, quien no teme irse cuando debe hacerlo, quien sabe reconocer cuando algo no es bueno para si misma, la persona que me enorgullece ser.

El dolor te duele, pero te hace crecer, te hace fuerte y siempre tiene un sabor agridulce. Te respeto hoy por el hombre que aprendiste a ser en el camino que te tocó seguir, te respeto porque has asumido cada responsabilidad y has sabido ser del tamaño de los compromisos, por eso es que cada uno está donde debe estar, por eso todo lo pasado cobra sentido, por eso GRACIAS A DIOS QUE LO NUESTRO NO FUNCIONÓ.

Sin más que decirte, te respeto y espero que tu vida te llene de recompensas y que sigas siendo muy feliz como yo lo soy.


En estos momentos es cuando me siento a preguntarme por cada uno de los acertijos que voy dejando a la deriva mientras camino.


Me surge una pequeña duda, un sustico quizás... Empiezo a responder por exceso y por defecto a modo de ir durmiendo de nuevo mis fantasmas.

Una forma de no seguir pensando sobre lo mismo durante un largo período de tiempo, una forma de hacerme la vida más sencilla, o quizás de hacerme la loca y seguir ahí...

Que curioso es mirar al pasado y darse cuenta que a él pertenece gran parte de lo que solías ser, cuando te miras al espejo sabes que guardas tu misma cara, quizás tu mismo aspecto, pero internamente hay otra persona habitando ese cuerpo.

Conforme vas corriendo, vas cayendo, adquieres una cierta cantidad considerable de experiencia y si no tienes mucho cuidado te haces tan fuerte, más de lo que deberías.
Se que no hay recetas, no hay medidas exactas para racionalizar las emociones, por eso a veces nos excedemos de un lado o del otro...

Damos de
más o nos guardamos mucho. ¿Cómo negociar una tregua razonable? peor aun, ¿Cómo se negocia con uno mismo? es decir, ¿En qué momento podemos ser objetivos para con nuestro propios procesos?

A veces siento un poco de frialdad al extrapolarme un poco y escuchar el retorno de mis propias palabras, siento que esa que habla no soy yo, sino el
residuo de mis antiguas angustias superadas.

¿superadas? ¿será verdad o sigo siendo una cobarde que huye de sus propios silencios?

Llega un momento en el cual deseas ser la misma niña inocente que creía en todos, que veía el amor azul y que pensaba que vendría un príncipe en su caballo a rescatarme de todo lo que pasé, a veces quisiera ser un poco tonta, no saber tanto, no pensar tanto, no maquinar y no siempre esperar lo peor...

Quisiera creerme esa fantasía, no seguir diciendo ese tan mediocre "por ahora todo va bien" sino entregarme a sentir... Quisiera poder seguir creyendo con ojos cerrados, sentir que me caigo y no sentir miedo...

Por eso es mi dilema, quizás ahora sufro menos, quizás me cuido más, pero también he dejado olvidada una parte de mi que me hacia ser tan yo, y que a veces se quiere salir pero no la dejo, la tengo encerrada entre muros de contención, arropada por oscuridad y orgullo.

Y vuelvo y me pregunto ¿valdrá la pena? ¿acaso creer no es vivir? ¿Cerrar los ojos podría ser el camino? ¿Dónde verdaderamente está mi ganancia?

Porque al verme a veces me siento tan extraña a mi misma que me dan ganas solo de ser quien siempre fui, ¿por que el miedo y el dolor nos hacen tanto daño? incluso más allá del momento en el cual lo vives, porque hasta el dolor tiene un tiempo de caducidad y cuando se quita se va sin dejar rastro, pero el daño queda en lo que esa experiencia va haciendo con la persona que solíamos ser. ¿será que jamás volveremos a serlo? ¿es bueno sentir nostalgia?

Quizás alguno no entenderá mis palabras, y no me interesa que lo entiendan... solo recurro a este mi espacio de catarsis para exorcizar algunas ideas varias que en algún momento llegan y se vuelven angustia.

Sin más, seguiré meditando sobre esto... algo debe haber detrás de lo que incluso no he dicho.

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Asi hablan las mujeres

Asi hablan las mujeres
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