Siempre ha sido mía, mía porque me gusta creer que ese mundo que me imagino algún día existirá.
Craso error, el mundo es lo que es, y al parecer no lo he comprendido del todo. Mea culpa.
Me gusta posar mis intereses solo en quienes despiertan admiración en mí. Ese tipo de hombres que resultan atractivos por su intelecto y por tener las gónadas bien puestas para enfrentarse a la vida.
Sobre analizo todo, busco esencia y no apariencia, me fijo en eso que no se ve pero que hace posible lo que es. ¿Muy profundo? Así soy, lo siento.
¿Él? un hombre inteligente, culto y preparado.
Con una imagen contradictoria. Algo cambiante, aparentemente liberal e interesado sólo en las mieles del placer carnal, sin comprometer el alma.
Ácido, gruñón, contradictorio, impredecible. Hater algunas veces, pero absolutamente interesante.
Un plato fuerte, peligrosamente fuerte, pero me gusta adentrarme a descubrir el fundamento.
Insisto, mi culpa. Nadie me manda a buscar siempre el cuchillo más afilado para mi pellejo.
En su esencia, los restos de un hombre que ha sabido amar a quien no ha debido.
Un corazón herido y convencido de no querer volver a intentar nada que lo vulnere de nuevo.
Una coraza defensiva, una apariencia que le ayuda a esconder eso que lleva dentro, que jamás dice, pero que  yo se.
Esa desconfianza, ese creer que nadie vale la pena, y que esa vida que lleva es la salida más fácil.
Eso que yo termino viendo, y que finalmente no se si es lo que deseo ver o si efectivamente es así.
Repito, es mi culpa.
Lamentablemente no puedo hacer nada para cambiar su forma de ver el mundo, y no puedo hacer nada para dejar de seguir justificando acciones de otros.
No puedo hacer nada para no sentirme atraída por personalidades tan fuertes.
Por esos imposibles tan posibles, esos que me llenan de ganas de intentar lograr una pizca de atención.
Sencillamente, con él nunca se que va a pasar. Y eso me desespera pero me gusta de más.
Masoquismo, lo se. Es mi puta culpa.
Pero más allá de la culpabilidad y la inconformidad latente, se que algo he conseguido, y no se que nombre ponerle, por el afán de no sonar demasiado presuntuosa, pero se que no le soy completamente indiferente.
No importa, el hecho es que no puedo decirle todo esto, no lo haré. No debo, no quiero, me niego.
Por el simple hecho de que no quiero ser o parecer una más del montón, de esas que anda por la vida tirándose encima a los hombres, y demostrando sus grandes inseguridades para sentirse bien, a través de ese comportamiento "vaso de agua"
No, y no por miedo a lo que él diga o piense, sino porque ésa no soy yo. No busco ni acoso hombres.
"El que quiere besar, busca la boca" dice mi madre. Y yo creo firmemente en eso.
No quiero ser como nadie, quiero seguir siendo quien soy y cómo soy.
Sin embargo, pensar en que quizás estoy perdiendo mi tiempo tan solo con el hecho de tomarme la molestia de escribir esto, me hace ratificar nuevamente que todo es y seguirá siendo mi culpa.
Yo, que me quiero tanto como para desear solo lo mejor.
Yo, que pienso en que es mejor estar sola que mal acompañada.
Yo, que no me conformo con estar con cualquier tipo que se me acerca.
Yo, que tengo especial predilección por los hombres inteligentes y cultos.
Yo, que no puedo evitar sentirme atraída por los retos y las personalidades místicas.
Yo, que tengo dosis importantes de masoquismo en sangre.
Y finalmente, yo, que no puedo ni quiero ser otra que yo misma.
Soy la única culpable de todo.

29 de mayo de 2011


Siempre narro en primera persona, porque soy yo quien les habla.
Pero no siempre cuento mis historias, no siempre me vulnero ante ustedes.
A veces les escribe la inocencia en mi nombre, aun la conservo, pero la escondo a conveniencia para no ser perjudicada.
Otras tantas, escribe la rabia, y esta se manifiesta somatizando mi cuerpo a su merced, haciéndome ser esa que no precisamente es la que soy.
Con algo de suerte, me he vuelto escritora, y solo escribiendo es que puedo exorcizar mis fantasmas internos. 
Escribir se ha vuelto mi terapia. Aquí puedo ser yo y decir justo lo que necesito decir, sin tener que abrir la boca. 
Sin tener que hablar con nadie, solo mi mente, mi teclado y yo.
Les he mostrado a través de éste, mi espacio de catarsis, sólo lo que quiero que sepan de mi, lo que es fácil de decir, lo que finalmente no quiero esconder.
Pero ese otro lado, ese vértice de dolor, el verdadero dolor que se esconde en mi alma no está contemplado en este lugar. Donde aunque soy anónima e inanimada sigo siendo incapaz de romper las barreras del silencio.
No puedo sacarlo, se me hace difícil manejarme en ese escenario. Me siento verdaderamente indefensa y sin armas para pelear.
No ha sido fácil este camino, me he encontrado con muchas cabezas huecas y corazones fríos, y he tenido que hacerme fuerte tras cada tropiezo.
He tenido que tragarme lágrimas y dolor para disfrazarlos de sonrisa, además de reírme de mi misma para que otros no lo hagan.
Y finalmente, me he vuelto un ser agresivo y un manojo de ansiedad.
Siempre a la defensiva, cual león esperando su presa, atenta a cualquier mísero intento por tocarme.
He atacado sin ser provocada, me ha ganado el miedo a verme en las manos de otro.
He internalizado la vana costumbre de ir un paso adelante del resto, de pegar primero para pegar dos veces, y aunque he aprendido a no dejar que nadie entre en mi terreno de protección, también he tenido mis desventuras. Es que, sencillamente, no todo el mundo nos quiere lastimar, y a veces no sabemos distinguir ciertos bemoles.
El fuerte se cansa, y lo hace cada cierto tiempo para tomar un respiro, renovar fuerzas y continuar el camino.
Sí, a veces se acaban las ganas de levantarte y sonreír al mundo, cuando internamente estás hastiada de todo eso que no puedes solucionar de inmediato.
El fuerte sufre, se calla y se levanta con sonrisas mentirosas. No permite que lo veas cabizbajo porque ese ímpetu orgulloso le impide humanizarse frente a otros. Si, un tanto autómatas, un tanto autistas de su propio infierno, pero dignos, llenos de miles de llagas producidas por los ataques de guerras pasadas, y una cuota significativa de desconfianza frente a todo.
El fuerte, se disfraza de armadura y se pone a disposición de las circunstancias confiando en su pulso para conducirse entre las aventuras de esta vida.
Pero, he comenzado a sobre analizar si realmente el fuerte es fuerte, o si terminamos siendo cobardes y soberbios por no querer se vistos mientras lavamos nuestras heridas con la hiel del desengaño.
Sin embargo, no conozco otro método para sobrevivir a esta ley de la selva que es la vida, donde finalmente, es el más fuerte quien sobrevive.
Donde si te descuidas eres arrastrado por el peso del mundo que corre a alta velocidad, donde no se te permite bajarte en la primera estación que encuentres, donde eres y serás el arquitecto de tu propio refugio y de tu propia guarida.
Entonces, ¿Verdaderamente la batalla es sobrevivir o saber vivir?
¿Realmente el fuerte es fuerte?
¿O terminas siendo más débil?



Me importa poco, así soy

26/05/11


Lunes, el día más detestado por mí por razones diversas. 
Mediodía, mucho calor, y yo haciendo una importante diligencia: cobrando el primer cheque de mis honorarios profesionales.
No sabía donde quedaba el banco, pero preguntando llegué y extrañamente estaba vacío.
Luego caminando entre las calles, conseguí ese popular café y pensé: ¿cuál es apuro?, vamos por un café.
Entré, leí muy bien el menú y por primera vez no importaba mucho el lado derecho del mismo.
Me senté y observaba al resto, todos acompañados, y yo sola. 
¡Que sensación tan maravillosa!
Sola, tomándome un café excesivamente bueno, y con el bolsillo lleno del dinero que gané con mi propio esfuerzo.
No les puedo explicar lo que significan esas palabras para una persona con sed de independencia.
Me dirigí hacia el metro, y en el camino perdí la noción del tiempo viendo libros y decidiendo cual comprar.
Finalmente, elegí los tres que más llamaron mi atención y pensé: ¿que rayos? haré algunas compras.
Regreso a casa, me dejé llevar por la tentación y llené la cesta de un montón de cosas.
Le compré un perfume a mi mamá, además de pan, jugo, y demás.
Me sentí útil, me sentí libre.
Quizás esto sea una real tontería para quienes me lean, pero confieso que no me importa mucho que me entiendan, pero por ser éste mi espacio de catarsis, debo decir que es una experiencia absolutamente gratificante.
Es sentir por primera vez que puedo abrir mis alas, es mi independencia no solo económica sino espiritual.
Es el comienzo hacia la construcción de muchas cosas que quiero para mí.
Es tener la posibilidad de ir y venir sin rendir cuentas de mis actos, sin necesitar de nadie y depender de mi misma. 
Es también la posibilidad de ahorrar para los viajes que siempre he querido hacer, es pensar en mí, es cortar ese hilo umbilical que me amarraba el alma y no me permitía salir al mundo, es hacer simplemente eso; tomarme un café sola o acompañada si así lo deseo.
Son y significan tantas cosas, que insisto no importa mucho que me entiendan, solo hay que vivirlo para sentirlo.
Es la sensación de libertad más cercana que he experimentado, y se que para algunos suena exagerado, pero para alguien que ha sido sobre protegida casi toda su vida es un respiro, y un alivio.
Yo, hija única de una madre soltera absorbente y dictadora.
Cuyo amor es tan grande que se convertía en condena, en miedo de que algo o alguien me dañara. 
Entonces me encerró en un nido de cristal y algodón para que nadie me lastimara.
Y terminó haciendo de ese nido, mi cárcel.
Lo tuve todo, desde ropa hasta educación, jamás me faltó nada ni conocí de necesidades.
Pero espiritualmente, estaba gris.
Este lunes, llegué con las manos llenas de cosas para mí, para ella y para la casa, y por primera vez en casi veinticuatro años sentí que había pagado la dote de mi libertad, o al menos la primera cuota.
Y es solo el comienzo. 
Esto, es lo más grande que puedes tener cuando te has sentido como un pájaro al que se le cortan las alas.
Cuando tu hogar ha sido tu jaula, y cuando tus sueño se veían tan imposibles.
Solo eso, si no lo han vivido no es posible comprenderlo.


25/05/11

                           






















Nací, sola.
Sola, sin hermanos para jugar.
Sola, encerrada entre cuatro paredes hice mi refugio.
Sola, por no sentirme igual al resto.
Sola, en silencio lloraba por las noches.
Sola, hablaba y lo sigo haciendo.
Sola, me quedaba cuando se iban mis amigos.
Sola, con un peso en la espalda.
Sola, sin poder comprenderlo todo.

Sola, me quejaba de mi soledad.
Sola, con mi música.
Sola, con mis letras.
Sola, con mis escritos.
Sola, sin decirlo a nadie.
Yo, sola.

Aprendí a montar bicicleta, sola.
Aprendí a patinar, sola.
Aprendí a nadar, sola.
Aprendí a coser, sola.
Aprendí a dibujar, sola.

Aprendí a cocinar, sola.
Aprendí a cantar, sola.
Aprendí a tocar piano, sola.
Aprendí del arte, sola.


Aprendí a esperar, sola.
Me caí y me levanté, sola.
Me enamoré, sola.
Me despeché, sola.
Salí adelante, sola.
Olvidé, sola.
Aprendí a desconfiar, sola.
Odié en silencio, sola.
Perdoné, sola.
Aprendí a estar, sola.

Viví un infierno, sola.
Acompañada estuve, sola.
Voy y vengo a diario, sola.
Me acostumbré a estar, sola.
Sola, sin nadie...

Hoy me conozco más por haber estado, sola.
Aprendí a quererme estando, sola.
Aprendí a no sentirme mal estando, sola.
Aprendí a no necesitar de otros y a no esperar tanto...
A salir adelante, sola.

Y aun así...

¿Tienes las agallas de creer que necesito de ti para seguir viviendo?

Ni en el mejor de tus sueños...


18/05/11

Tengo un montón de sueños en la gaveta, esperando el momento para emprender el largo camino hacia conseguirlos... Quiero intentar y fracasar, caerme y levantarme.
Además tengo unas ganas asquerosas de comerme el mundo. Tengo tantas cosas en mente y tantas cosas por hacer que a veces solo me quedo sentada por no saber por donde comenzar.
Quiero viajar por el mundo, conocer culturas, aprender otro idioma. También seguir conociendo mi país.
Hacer yoga, comer cosas extrañas, tomar fotos a otros rostros, manejar un camión, y lanzarme en paracaídas.
Vencer los miedos, que es algo que me gusta tanto porque me demuestro que el cielo es el límite y que yo misma me cierro las puertas.
Quiero que mi reflejo en el espejo me hable de la persona que llevo aquí dentro, y no esa que a veces está atrapada entre ocupaciones y ocio,  atormentada por la injusticia y la falsedad, o simplemente inanimada, viendo los días pasar sin obtener nada de ellos. 
Quiero que ese espejo me diga que orgullosa me siento de lo que soy, mucho más de lo que ahora me siento. 
Quiero pararme sobre la nieve, y respirar otros aires, ser bohemia alguna vez y hacer artesanías, quiero cortar mi cabello y parecer otra, quiero nadar desnuda y respirar paz, silencio, plenitud.
Quiero ser libre, independiente, manejar mi propio carro y escuchar música a todo volumen mientras viajo a otra ciudad. -sola- No quiero necesitar de nadie para hacer nada.
Quiero tocar mi música, cantar frente a miles de personas y seguir aprendiendo teatro.
Quiero arte, quiero pintura, quiero musas.
Quiero pensar en mí, ser totalmente egoísta, alimentar mi alma con todo aquello que me gusta hacer.
Pintar mi cuarto de forma extraña.
Quiero dormir en una hamaca y en una carpa, hacer más ejercicio y ponerme en forma.
Quiero callar las bocas de las incrédulos y reírme a escondidas.
Quiero despejarme de la dependencia que algunos tienen conmigo, que no me duela hacerles daño para ser libre.
Quiero reírme hasta llorar y llorar con sonrisas de alegría.
Escribir un libro, leer más sobre todo un poco.
Dejarle algo al mundo, no ser un pasajero más de este tiempo de paseo por la tierra.
Romper las reglas y meterme en líos.
Hacer una locura sana, regalar rosas y preparar una cena con velas.
Hacerme un tatuaje, tal vez dos o tres.
Vivir sin receta y romper la rutina.
Comer helado con oreo y no tener que compartirlo.
Desafiar el peligro y curarme los raspones.
Quiero perder mi celular y que nadie me consiga, llamarlos de algún sitio de este mundo y decir que estoy bien.
Tal vez aprender a hablar por señas y hacer algo más que cumplir las exigencias.
Quiero vivir, salir de este pequeño capullo de algodón que construyeron para mí.
Donde aprendí a sentirme protegida, pero también me he vuelto insegura.
Romper los hilos del pasado, y tejer un nuevo camino hacia lo que quiero para mí.
Que nadie me lo cuente, yo lo quiero vivir.
Caminar por las sendas del destino que me dibujé poder decir... 

Finalmente soy yo, y estoy lista
18/05/11


Hoy me di el permiso de extrañar nuevamente, no a ti. Sino la manera en que solías quererme, la forma en que lo demostrabas y lo infinitamente feliz que me hacías.
El amor mermó, se fue el sustico en el pecho y las ganas de un para siempre. Pero me queda un pedacito de nostalgia acomodado en los rincones de tu recuerdo. Aún me sonrío al recordar nuestras tretas de manipulación, nuestros te amo a destajo, y todas esos cosas que hacíamos juntos o en la distancia.
Y me molesto conmigo y contigo al pensar el daño que nos hicimos en un momento determinado, pero más aun al pensar que pudimos ser tan felices, mucho más de lo que llegamos a ser, pudimos vencer las reglas tácitas de la vida y ganarle a los pronósticos de fracaso que nos condenaban.
No pude, no quisiste. Ya pasó.
Hoy busco con algo de insistencia una emoción similar a la que sentía contigo,  algún otro sentimiento que me haga levitar de forma involuntaria, un hombre condenadamente interesante y adictivamente fascinante, que me haga apagar la frustración de conseguir siempre el mismo lote de imbéciles.
Alguien que me enseñe a desearlo con tan solo escuchar su voz. Pero no pasa, no logro encontrarlo, y por eso recurro a perder mi tiempo en la búsqueda de al menos una excusa para no morirme de rabia porque se acabó. 
Entonces decido extrañarte.
No hay más de esa delicadeza y ese tacto para tratarme, no hay de esas llamadas insistentes buscando mi atención, no más de ese tú que me mostraste, no más de esos juegos telefónicos, no más de eso que yo sentía, ese estar enamorada de la idea de que existías y eras para mi. por eso hoy te pienso.
Porque el recuerdo me pertenece aunque sea tuyo, porque es parte de lo que me reservo como experiencia de vida, como una cicatriz de guerra contenida en el alma.
Con o sin tu permiso voy a extrañar tus besos, tu ternura, y todas las veces que desnudaste tu alma conmigo. También nuestras riñas y las luchas para no perdernos, todo lo que teníamos en mente y el futuro que nos esperaba. Sólo por hoy, no te acostumbres.
Ya no hay estrategias, ahora somos dos conocidos, sin una atadura, sin un amor y sin un rencor que nos ate o nos separe. Ahora eres tú y yo soy yo, pero no juntos.
Me acostumbré, lo acepté y ya no me dueles tú, quizás solo un poco el recuerdo, pero será solo por hoy. No te preocupes.
Mañana seré la misma con la que hablas a diario, la misma que te trata como amigo y que se ríe de tus bromas, quien no tiene memoria y sigue su vida. Y ya no te extrañaré, ni te pensaré, ni me pondré brava con la vida.
Tampoco te voy a desear, ni voy a anhelar eso que una vez fuimos.
Ya no me haré mil preguntas, ni me pondré celosa.
Tan solo seré, la que finge que jamás te conoció y que sigue esperando su príncipe azul.

Conoces a ese chico, hablas con él. Resulta inteligente, atractivo, conversador, agradable, y pare de contar atributos que agregamos cuando empieza la atracción.
Además de eso, él también te encuentra interesante. Acto seguido, te pide el teléfono.
Se lo das, luego el msn, con algo de suerte serán amigos en fb y twitter...  y de pronto, te suelta la bombita
de que no es muy soltero que se diga, ya va perdón... tiene eso que llaman "novia".
Entonces te dice que no tienen tanto tiempo, o que tienen muchos problemas, que son muy diferentes y bla, bla, bla... así como para dejar una delgada línea de esperanza que borre un poquito el hecho de decirte la verdad. -Es hombre-
De modo que tú, -siendo mujer- y más cuando eres chama y aun no has comprendido bien la movida del mundo, decides omitir esa parte de la historia y continúas recibiendo sus llamadas y mensajes. Tal vez aceptando una que otra salida, pero sin tener nada.
Hasta que llega un momento donde estas realmente ilusionada y no sabes como carrizo salirte de ese paquete, el chico sigue con su novia y empieza a inventar excusas sobre los mil y un impedimientos para terminar con ella. -Ya hace rato te jodiste-
Tú, te aferras y te quedas imbécilmente ahí, no sabes muy bien por que, pero estás ahí... aun no tienen nada, pero lo estas pensando, porque algún "no se que" dentro de ti, te dice que quizás si te quedas ahí, ese chico se enamorará perdidamente de ti y entonces la dejará, y serás felices forever and ever...
¡Ponte a creer que estas gorda y no comas!
Una vez visto este primer plano de la historia, les daré diez razones para alejarse de este peligroso círculo, y decir "NO"
1. No tienen nada, al principio solo tienen esa suerte de risita causada por esos mensajitos de conquista, así como tanteando el terreno vía msn y alguno que otro al celular, y eso te gusta, te llena, te haces adicta al cortejo y no te das cuenta que es peligroso.
2. Luego, empieza la intensidad, al punto de que se hace costumbre y adictivo para ti. Tal vez para ambos.
3. El chico, empieza inocentemente a dejar que se note algun gesto, palabra, o detalle fuera de orden, entonces empieza la voz interna de su novia a decirse a si misma, ¿q pasa aquí? -Somos mujeres, tu me entiendes-
4. Ella se lo pregunta directamente, y evidentemente él dirá que nada pasa.
5. Seguirá con ella, le dirá que nada pasa y seguirá intentando contigo... pero su novia sigue siendo ella, y lee bien, hay una altísima posibilidad de que lo siga siendo, bájate de esa nube.
6. Tu estarás inútilmente esperando por algo que no va a suceder, -al menos no por él-
7. Terminas accediendo o no a tener algo con él, da lo mismo, el resultado no varía, el hombre es muy cómodo y llega hasta donde tu se lo permites. Y tú pensarás que tienes alguna suerte de "derecho" sobre él, y empezarás a exigir, a pelear, y / o chatajear. Hace unas cuantas líneas atrás te dije que ya estabas jodida, créelo es así.
8. Aquí es donde hay dos posibilidades: a.) El jamás la deja, sigues en esa idea tonta de esperar hasta que te cansas y te vas. Lo harás tú, porque él jamás te dejará. Vivirás tu despecho y pasarás el trago amargo sintiéndote idiota. b.) La novia se entera de lo que está pasando y decide terminar con esto, pero eso sí, él lo negará, dirá que tu eres una loca, que no sabe quien eres tú y por que lo buscas, tú serás la culpable. Y ella simplemente lo dejará.
9. El volverá a buscarte, te dirá que siempre esperó este momento para estar juntos, y te convencerá. Te jodiste hace muchas lineas atrás, insisto.
10. Finalmente, en el mejor de los casos logras estar con él, lo amas, te ama, están juntos y felices... Pero no podrás vivir tranquila, pensando en que en cualquier momento hará lo mismo contigo.

No va a funcionar... es mejor decir que no a tiempo.

Hoy, viernes... Me levanto en la mañana, con ganas de no vivir un día común...
Me baño, voy al closet y consigo el mismo par de jeans gastados, y ese con un hoyo en la cadera que algunos consideran sexy.
Decido ponérmelo, recojo mi cabello de forma un poco informal y desarreglada.
Una camisa cuyo escote deje ver mis atributos, poco maquillaje y por último... los tacones.
No acostumbro a usarlos porque soy fanática de la comodidad, sin embargo, hoy no es un día común -al menos eso intento hacer de él-
Me veo en el espejo y pienso en qué diría él al verme con estos tacones, pero sobre todo, ¿que desearía hacer este día para que fuese verdaderamente diferente?
Reviso mi cartera, veo que hay algo de dinero como para inventarme una buena excusa. Te llamo, comienzo hablándote de alguna cosa que por linea general me haría dirigirme a ti, y luego te digo:
-Quiero ir a un lugar lejano, sin ruidos molestos, con olor fresco y un clima húmedo, ¿me acompañas?
Entonces te muestro un itinerario tentativo de posibles cosas que podríamos hacer para tratar de convencerte.

¿Qué tal un buen vino? dos copas, tu y yo a solas... conversando sobre cualquier cosa, tratando de olvidar todo ese pasado turbio, o tal vez recordando... -solo lo bueno- lo que tanto bien nos hizo en algún momento.
O tal vez callados, sin decir una palabra... después quizás contarnos que hemos hecho este tiempo que hemos estado separados, y lo poco o mucho que nos llegamos a extrañar... ¿qué tal si nos perdonamos las cuentas? Que el vino sea nuestra compañía, y el único testigo...
Ah, te cuento que hoy tengo tacones, y tal vez combinan muy bien con nuestra soledad...
Podríamos tan solo ser par de desconocidos, estoy dispuesta a presentarme y a ser cortés. Incluso fingir demencia, y parecer bastante inteligente y agradable.
Te dejo pensarlo, no pido respuesta en este momento... si te animas, te estaré esperando en ese lugar, sola con el vino y mis tacones...
Me dispongo a esperarte. Pintaré mis labios con un rosa suave, y me pondré un poco de ese perfume que me regalaste.
Podríamos comer pizza, tal vez algo mediterráneo, o eso que tanto nos encanta... sushi, dejaré que tu lo elijas, eres el invitado esta noche.
Tal vez algo de esa música suave que te gusta escuchar. Habrá poca iluminación, estoy un poco harta del ruido y de la luz del día a día...
Si no te molesta pondré algunas velas, las suficientes para poder vernos las caras y ambientar un espacio bastante sugestivo para compartir, insisto, es un día diferente, una noche diferente.
¿No suena tentativo? No me respondas, te estaré esperando... a ver si tus ganas de hacerle un by pass a la memoria son tan grandes como las mías.
Por cierto, hoy invito yo, no te preocupes por nada.
Será un hoy, sin un mañana... será solo el recuento de los daños, el balance sin preguntas, sin después, sólo un momento de los dos...
Nos llevaremos un mejor final y un bonito recuerdo, sólo si aceptas... ciertas condiciones aplican.
Sin más que decirte, estaré ahí, y sólo por hoy podemos intentar ser lo que nunca fuimos.
Te espero en silencio, me sentaré en el piso, con una copa y mis tacones.
Tienes la última palabra...

¿Acaso podrías decir que no?...







Aprendí a forzarme a ser paciente… con él todo tenía un color distinto. Esa manera como luchaba por mí, por llegar a tenerme, y esa forma de hacer que todo lo que decía me sonara tan real y tan sentido. Podría asegurar que no fue fingido, pocas veces se habían desnudado el alma ante mí de esa manera.

No había ataduras, nada lo ligaba a mí, nada lo obligaba a estar ahí, nada nos unía y todo nos separaba. Las excusas para llamarme eran infinitas, las excusas para no querer irse eran más fuertes que la propia realidad.

Yo era su escape y él el mío, éramos la parte rica, la parte agradable y la parte que no causaba incomodidad ni presión. Sin besarnos, sin tocarnos, sin ser nada, éramos lo más parecido a dos seres felices que deseaban estar juntos, sin saber que quizás eso traería consigo algunas contrariedades.

Hubo el breve instante en el cual fue tan perfecto que asustaba, sin embargo estábamos bien, éramos felices… -al menos yo-.  De pronto, decidimos intentarlo… y al poco tiempo me convertí en su condena, en esa condena de la cual se escapaba conmigo cuando no estábamos juntos.

De pronto, se rompió el dique que contenía el caudal de inseguridades de ambos, de las cuales día a día escapábamos, y como toda quebrada embaulada, en algún momento busca su cauce.

Por mi parte, empecé a sentirme dueña de sus sueños -quizás estuvo mal- , entonces inconscientemente comencé a hacer justo lo que nunca me ha gustado, lo que nunca he sido, lo que tanto detesto y critico -mujer ladilla-.
¿por qué? porque a veces el pasado es el primer traicionero, cuando más te quieres cuidar más vulnerable eres, empiezas idiotamente a exigir cosas que no caben en ese momento, y que tu sabes en el fondo que no quieres hacer, pero qué prefieres hacerlo para asegurarte de -no se que-, para que nada te sorprenda, sencillamente para sabotearte la felicidad.


Por su parte, lo mismo de siempre, ese sentimiento de: "ella es demasiado para mi" o quizás, "no la merezco" y ese "no le quiero hacer daño, no lo merece", o “no estoy listo para algo tan serio” y pare de contar…
Entonces te atacas, y dices, al parecer ser una mujer con los ovarios bien puestos es como que mucho para los hombres de hoy en día, comienzas a culparte, a buscar razones, a comparar, a pensar ese típico: "si hubiese hecho eso, en vez de esto..., quizás...," y pana, no vale la pena.

Luego intentamos volver a ser lo que fuimos antes de estar juntos, pero con una diferencia… ya él no sentía lo mismo, y sus retazos de cariño iban enfocados en un solo punto…  El asunto es que lo acepté,  sin engañarme, sabiendo que quizás estaba jugándome el ultimo cupón, quizás con intenciones de comprar con piel el último numerito que me quedaba para intentar volver a tocar ese rinconcito de su corazón que alguna vez -al parecer- fue mío.

Seguidamente, llegaron a mi montañas de prejuicios, de creencias, y de peros, ... el orgullo se vistió de gala y se puso a la defensiva, pensé: ¿acaso esto es lo que quiero ser para él?  porque ya su tacto se esfumó, porque todo parecía tan evidente, y porque esa vocecita interna que nunca se equivoca me gritaba que se había terminado.


Tomé mi tiempo perdido, mis ganas de que funcionara y mis ilusiones y las metí en una maleta vieja que ya había utilizado en otra ocasión, y emprendí el camino de regreso a extrañarlo sin remedio. Tal parece que no debíamos estar juntos, que no eramos compatibles, que no habia comprensión, o sencillamente que no le alcanzó el sentimiento para luchar por nosotros.


La conclusión, fue muy bonito mientras no fue verdad... ¿y cómo es eso JesSchajris? bueno, así de incomprensible e inexplicable como se lee, tanto que sencillamente aun no entiendo como es que no funcionó...



Noviembre, 2010

Desde que te fuiste tengo esa sensación de estar soñando...
Eso que me dice con gran seguridad que estás por ahí en algún lado...
... Respirando.
Que esto jamás pasó, que vas a venir uno de estos días, 
Y me contarás sobre todo este mal entendido y donde estuviste escondido este tiempo...
De alguna forma eso ha sido así, te veo en mis sueños...
Y ahí estas tan vivo, tan bien, tan como siempre... 
Por eso termino creyendo que es así y dejo pasar los días…
Tan solo es más fácil, se pasa el tiempo y yo sigo viviendo…
Tal vez por un poco de demencia o por conveniencia,
Pero es que dentro de mí hay una voz que me dice que no me equivoco…
ESTAS VIVO, sé que es irreal, pero me ayuda a seguir.
Un día decidí reírle a la vida aunque pasen estas cosas...
Y por esa razón me creo esa verdad, y no lloro en los rincones...
Me haces falta, si... y mucha, porque no he podido encontrar un lugar donde no me acuerde de ti
Sin embargo, siento que estas quizás en otro país, en otra dimensión, o en otro lugar... pero vives.
Para mí es así, me pregunto si estaré haciendo mal...
y honestamente no lo creo, porque pensarte vivo me hace feliz...
Y puedo seguir esta cuota de tiempo en esta tierra solo sabiendo que aun existes.
Cuando te sueño, te veo bien... 
Contento, y me cuentas cosas que no me habías contado.
Despierto y me duele saber que solo puedo hacerlo cuando duermo...
Miro a los lados y te busco, lloro y me levanto porque hay que seguir...
Sin embargo, te me quedas en el alma. y no hay cosa que yo haga sin que estés presente en ella...
No hay nada que decir, me seguiré engañando para sobrevivir...
Mientras espero el día en que te toque recibirme... 
y pueda regañarte por haberme dejado en este momento.

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Asi hablan las mujeres

Asi hablan las mujeres
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