Algo tienen sus palabras...
Esas que me gusta leer a solas, tantas líneas melancólicas y llenas de dolor.
Esas letras, que con algo de astucia saben describirme sus límites.
Que lo muestran tal cual es, sin mascaras ni corazas.
Líneas que me llevan a su mundo, a comprender esa vida,
La vida de un hombre absolutamente interesante.
Frases que me remiten al ser que las escribe, que desnudan su humanidad...
Que me dejan saber lo que siente, lo que piensa y lo que es.
Líneas que expresan la verdad que nunca dice,
la fragilidad escondida tras esa imagen de amargura.
Culto, inteligente, cuerdo y coherente... tan irresistiblemente fascinante.
Sus líneas me hacen comprender como ama un hombre y admirar la forma en que lo hacen.
Leerlo es sentir respeto por él sin decirle nada...
Es también estar atenta, es conocerlo sin hablarle.
Leer sus líneas es creer saber quien es...
Es casi poder asegurar que besa bien y que huele rico...
Que es analítico, desconfiado y de carácter impredecible.
Pero sobre todo, sus líneas me dejan ver el color de su alma...
De sus sueños y de su dolor, ese dolor que yo conozco...
Que he sentido en mi propia piel y que ahora me enseña a ser más mujer.
Sus líneas me atrapan, me encantan...
Y son como un vicio...


para una adicta a las palabras...

Divertido... sí, al principio.
Emocionante el hecho de vivir con ese sustico en el pecho, de saber que estaba caminado en la cuerda floja...
Luego vino el vació, me cansé, abrí la puerta y lo dejé ir.
Me fui por otro lado buscando ese otro extremo que me diera el calor que necesitaba para apagar el hielo.
Encontré otros brazos, también prestados a parecer. Era como repetir el mismo guión en un cuerpo nuevo, para obtener una réplica a pulso de esa sensación, ese sentir y no sentir nada, esa emoción tan nueva y tan vieja, tan diferente y tan parecida.
Ese peligro que enloquece y te seduce con la excusa de vivir el momento.
Es como tener a alguien y no tener nada, es vivir el día a día corriendo peligro de estar perdiendo el tiempo y
creerse la mentira de que así estas bien y no necesitas más nada...
Así he caminado este paseo por la vida, he sucumbido y he claudicado.
Me he conseguido con muchos conatos de emociones efímeras acompañadas de una verdad y una mentira.
Una de ellas me decía que me gustaba vivir en las sombras y la otra me gritaba que corriera en busca de otra cosa que no se muy bien que era.
Hoy no se cual de ellas es la verdad ni cual es la mentira... Pero no quiero averiguarlo tampoco.
He sido consecuente con mis necesidades y me he apartado de ese karma que me persigue donde quiera que voy, me he sentado a esperar a ese indicado, a ese que según pronósticos optimistas y novelescos va a llegar.
Me queda un profundo cansancio, un desgano hacia ese tipo de vida que me relega al silencio, que me condena a ser la chica que sale con el chico con el que no llegará a nada...
Con quien compartes una porción de tus días, de tu tiempo y de tu cama en algunos casos, pero con el que finalmente no tienes un principio ni tienes un fin.
Entonces a ratos se me alborota el sentido de pertenencia y me empiezo a encaprichar por tener el título de propiedad de mi misma.
No quiero más besos furtivos, ni ese toque salvaje de adrenalina que te ciega.
No quiero uniones accidentadas con perfiles peligrosos no aceptados por el resto.
No quiero un hoy estamos mañana no sabemos.
No quiero esconderme, ni ser la mujer que sale a divertirse y a vivir la vida porque ésta es muy corta...
Nunca lo he querido.
Más bien quiero encerrarme en mi casa a ver películas con un hombre que no tema relacionarse, que me de un lugar en su vida y que le guste hacerlo.
Quiero sexo con amor.
Quiero detalles en las fechas importantes y ser amiga de su madre.
Quiero dormir abrazados y bañarnos juntos.
No quiero boda, no quiero un título social, pero quiero un compromiso de corazón.
Quiero que tolere mis defectos, y que valore mis virtudes.
Que me quiera por lo que soy y no por lo que puedo darle.
Que me lleve de la mano con orgullo y sepa lo mucho que valgo.
Quiero algo genuino, no quiero aparentar...
Por eso estoy sola, porque merezco mucho más de lo que me ofrecen...
Porque estoy segura de lo que soy y lo que quiero, porque es momento de amarme y darme un tiempo.
Porque soy una mujer y no una niña.
Porque ya no quiero conformarme con pedazos...
Y porque quiero todo, o nada.

Seguiré esperando...

Hoy nuevamente ese tipo de sensación extraña, haciendo un puente entre el no saber como llamarla y un símil bastante cercano a un nudo entre el estómago y la espalda... raro ¿no? pero digamos que es normal, soy bastante rara por lo general...
Sin embargo empiezo a sentirme bien de serlo, quizás el detalle está en aceptar mis matices, y más allá de eso, sentirme tan bien dentro de esta piel. Ser autentica me ha costado caro algunas veces, pero ha traído sus complejos beneficios...
Cada día me he preguntado ¿qué está mal con este mundo?, y otras veces tan solo digo... ¿qué está mal conmigo? la respuesta es como ese tipo de cosas que jamás entiendes, un nudo de posibles excusas para razonar, pero creo que no necesito seguir sobre analizando nada...
Soy así, soy yo misma, no soy como nadie... y eso me agrada, no pretendo encajar, aunque por norma social tengamos tendencia a los encuadres, pero es que ya poco me importa...
Sencillamente, no soy como esperas... no soy como quieres que sea, no soy lo que incluso quisieras hacer de mí, soy yo... absolutamente yo, y no intento siquiera parecerme a eso que quieres obtener de mí, no me interesa, no me incomoda, y es lo que me hace tan distinta...
Hoy creo haber inspeccionado mi interior, me vi desde dentro, comprendí de que estoy hecha...
Me entendí, me comprendí...  y ya la vieja pregunta sobre que pasa con el mundo no tiene sentido, el mundo es el mundo... pero al parecer soy yo quien no pertenece a este sitio, sino que soy de algún otro cercano o tal vez lejano, creo que de allí el hecho de siempre haberme sentido tan diferente, tan foránea, tan incomprensiblemente solitaria...
Tal vez por eso adoro estar sola, también la oscuridad, el silencio, los sonidos, el ver a los ojos y descubrir el alma de la gente a través de ellos...
De allí tanta intensidad, tal vez por eso veo lo que otros no ven y me atormenta la gente vacía, o por eso me parece tan absolutamente imbécil quien no es lo que realmente es por miedo...
Por eso es que me gusta comer cebolla en grandes cantidades y mojo las galletas maría en un vaso de agua, y quizás en el fondo por eso es que no me voy a la cama con cualquiera por simplemente tener ganas...
Tal vez por eso no creo que el hacerlo y publicarlo me haga más mujer de lo que soy, por eso mi daltonismo selectivo, esa incapacidad para ver los grises... y es que si, soy tan condenadamente extremista que por eso desconfió y aun así lo entrego todo...
Por eso me muevo más por instinto que por esa racionalidad cuestionadora de mi mente... por eso pienso y pienso y termino actuando con las vísceras, y finalmente, por eso mi ímpetu es el único que me domina, quien me lleva y quien me mueve...
Quizás por eso es que no puedo callarme nada, por eso mi salud se deteriora cuando lo intento... por eso prefiero que mi veneno acabe contigo y no conmigo...
Y bueno si, tal vez por eso no puedo ser lo que algunos esperarían... tal vez me importa un bledo lo que eso pueda causar en otros, tal vez yo soy yo y se acabó...
Por esa razón es que tengo ese tipo de sensación extraña de nuevo, por eso no puedo ultrajar mis principios, los míos, los que me constituyen, y no los que me han enseñado...
Quizás por quinestesia, por la influencia de mi forma de vida semi ermitaña, o simplemente por una dote de arrogancia subversiva, pero esto es lo que hay...
Para no hablar de redundancias indulgentes, y no seguirme excusando para darte un "no" como respuesta... termino esta sarta de patrañas diciendo que no puedo ni debo seguir tratando de obligarme a sentir, porque sentir es el acto más benevolente que existe, es natural, espontáneo, que nace desde el centro de tu ser...
Y mi ser, no siente por ti... no hay magia, no hay sustico en la panza, caballitos de colores, ni hadas de cuento, no hay lluvia de estrellas cuando te veo llegar, ni se me dibuja la respectiva cara de idiota cuando te miro hablarme...
Lo que si hay es, agradables momentos, ganas de compartir y reír, pero no hay piel... no hay deseo ni hay un más allá, creo que es suficiente como para no querer intentar darle tiempo al tiempo, a ver si llega el duendecito del enamoramiento y me toca para entonces poder caer derretida en tus brazos...
No, no va a pasar, no debo creer que para darme un chance debo seguir esperando por un sobresalto... si, seré muy a la antigua, seré muy poco inteligente para algunas de mis amigas, quizás me importa muy poco tu carro, tu plata y tus viajes... quizás solo necesito esa emoción, y no va a llegar, no va a pasar...
Entonces, mi acto de contrición es conmigo misma, no contigo, la sinceridad imprudente que me caracteriza dice basta... y te doy el chance de que tú amable caballero, busques a tu dama en otro cuerpo y en otras manos que no son las mías...
Por eso es que debo reconocer que estar sola es lo único que necesito, quitarme esa penosa culpa de no poder corresponderte, de no poder siquiera intentarlo y de renunciar a seguir esperando que me nazcan las ganas de besarte...
Culpa? si culpa, eso sentía... por eso reconozco haberlo intentado, por eso ahora reconozco haber fracasado en el intento, por eso es que no me arrepiento...
No más, quiero silencio...
La soledad me espera o quizás nunca se ha terminado de ir, pero estoy dispuesta a disfrutar de todo eso que ella me enseña sobre mi misma...

...Hablar de ese tipo de cosas indecibles, de eso de lo que nunca hablo por ser el talón de este Aquiles. Mi eterna debilidad, mi condena silenciosa de esperarte sin respuestas, sin pre aviso y sin despido, sin señales y sin rastros...
Tú, siempre sin un rostro y sin un quizás... con ese caminar oscilante por este mundo traicionero,  vas vestido con tu yo ideal y ese olor a rosas y chocolate, con tu imágen de eterno y de para siempre...
Te he buscado, y emprendí ese camino con un miedo predispuesto a conveniencia, un montón de palabras que ya no se si te diré, una mochila con mis peores defectos, mis mayores virtudes.. además de esos jeans gastados en el tiempo...
En algún punto del camino te confundí y creí haberte visto...
Te puse un nombre y por un tiempo fuiste ese joven alto y bien parecido, el que llegó luego de esa montaña de soledad mala consejera, acompañado de sus pócimas de cariño a destajo, y de todo lo que finalmente nunca me perteneció... de todo eso que sólo vivió mi mente, y que sólo yo sentí...
No eras tú, sino la representación caricaturesca que solía tener de ti... y no lo supe a tiempo.
Te culpé por haberte llevado mis ganas de quererte, de esperarte y de serte fiel... me casé con la rabia y el despecho.
Y mientras, cansada de no besarte y de no verte, te engañaba con el deseo, fui un cuerpo y una carne, y nuevamente sin darme cuenta, sin quererlo, sin buscarlo, sin siquiera poder reconocerlo... te seguía esperando...
... Luego creí encontrarte en ese ser tan parecido a mí, tan cercano a lo que tanto anhelaba, mi narciso herido. Ese hombre atento y caballeroso, bastante maduro y con toques intelectuales que adornaban su no tan agraciada apariencia.
Ese adonis de las palabras, de viajes por el mundo, tan similar a lo que merezco y tan dispuesto a luchar por merecerme, esa persona con quien podría conversar de todo y por quien sentir admiración, y si, creo que lo tuve por un rato, y creí que eras tú... que al fin te había encontrado  y me sentí en las nubes, viviendo una historia de cuento, pero sin final feliz...
Y de nuevo me tendiste una trampa, nunca estuviste aquí... sigues siendo un prófugo de mi, y por rabia  te encerré en el lugar más recóndito de mis sueños y me alejé de la idea de seguir creyéndote, pero es que te he buscado incluso cuando no sabía que lo hacía... cuando intentaba no quererte, y cuando creí haberte confinado al olvido...

Te he buscado desde que recuerdo, entre temporadas altas y sequías rabiosas...
Entre silencio y desespero, entre soledad y soberbia...
Entre lujuria y sensatez... y hasta cuando te estaba odiando por no venir a rescatarme...
Y es que te he regalado mis mejores sueños, mis mejores anhelos, y he reservado para ti mis mejores momentos...
Te he confundido entre la gente y he creído verte en rostros vacíos, y confieso haber perdido la fe por momentos... 
Ya no se cuantas veces me he encerrado para olvidarte, porque es de ti de quien siempre he estado enamorada, de la idea y la necesidad de que existas... y seas para mi.... 
Fuiste ilusión y fuiste piel, fuiste apego y confusion, fuiste compañía y soledad... pero siempre fuiste tú, el único que me sigue faltando.
Eso a lo que me niego por cobarde o por cansancio y eso que valientemente espero sin decirle a nadie...
Es a ti a quien busco, la excusa perfecta para agregarle cuerpo a ese estado gaseoso... a esa emoción hecha persona.
Quien tenga las agallas de asumir este reto que es amar mis sostenidos y mis bemoles... 
...Además de alejarme de la idea absurda de llegar a odiarte por haberte amado en silencio...

Tanto tiempo sintiendo ese no se que, esa clase de atracción tan rica y tan peligrosa... y ese letrerito mental de "prohibido tocar"...  Ese no verte tan seguido y no necesitarte, y luego el verte y no querer que te fueras...
El conocer a tus novias, y a tus no tan novias... y el ser causante de los celos justificados de cada una de ellas sin haberte tocado un pelo...
El ser parte de tu vida, todas las noches que dormimos juntos, y amanecimos abrazados sin que sucediera nada...
Las miradas silenciosas, esas que nos decían tantas cosas... los abrazos cariñosos, y todas las oportunidades que tuvimos para volvernos locos y no lo hicimos...
El respeto inmaculado, ese "no se puede" que nos hizo posponer los instintos...
El nunca hablar del tema y sin embargo estar tan claros... Ese "mejor no", que nos hizo darle largas al asunto...
Ese querernos tanto, ese no querer dañarnos... ese amor tan de verdad, tan de hermanos, tan independiente de las ganas de la piel...
La fastidiosa moral... el buscar excusas y el hacernos los locos...
La noche,  tus manos y tus besos en las mías, la oscuridad, tu mirada intimidante, nuestra cercanía incomoda...
Mi corazón acelerado, tu olor, mi ansiedad, la ausencia de palabras y la verdad inminente de que no podíamos hacer otra cosa que besarnos...
Los mejores besos que me han dado, y esa ternura tan tuya... los abrazos,  nuestra lucha para no pasar la línea... la sensatez versus la tentación... el no poder más y el detenernos.
Dos días de besos escondidos, el miedo a ser descubiertos, y una despedida tan social, tan monótona... Esa que hemos tenido siempre pero que ahora incomoda...
Los mensajes, las conversaciones risueñas... el no se que va a pasar mañana, contra el querer perder la cabeza...
Ese te quiero ver, y luego tu silencio...
Ese que para mi tiene tanto sentido, el conocerte tanto para interpretar tu lejanía... La seguridad de que volverá a pasar, pero el no saber cuando...
El saber que no lo olvidas, y luchas contra eso como yo...
Besos, tan solo besos, esos que nos hicieron olvidarnos de todo, los que tanto evitamos...  y los que ahora extraño...
El comienzo de nuestra antigua lucha, ese no querer enredarnos la vida, y el tratar de volver a ser lo que eramos antes... sin esos besos...
Esa distancia, esa que intentas mantener pero que seguro en algún momento vamos a perder...
La ausencia de mi miedo, y el querer que tu también lo pierdas...
La razón diciéndome que aproveche la tregua y me escape... que estamos a tiempo.
Esta tentación que somos los dos, mi paciencia rehabilitada y esa incertidumbre a flor de piel...
Mi pensamiento nervioso de no saber si era mejor desertar de la tentación o vivir este sentimiento descarado de no arrepentirme, aunque eso nos lleve a esta lejanía absurda...
Y ese presentimiento de que es el principio de algo que no se definir...
Pero que parece ser imposible

Un parapeto de verdad a conveniencia... muchas fachadas, muchas caras.... dobles vidas...
Eso que condenamos, esa mala costumbre que nos invade sin percatarnos,
que sin mostrar resistencia vive entre nosotros, es la otra cara de nuestra moneda...
Fingimos detestarla, y la convertimos un tabú...
Ella, estigmatizada por el peso de su nombre, se mete por debajo de la puerta y de pronto se te vuelve adicción...
Nuestro yo enfermizo, nuestra otro lado y nuestra verdad incomoda...

La volvemos blanca para justificar su existencia...

Nos hacemos los sordos y los tontos...
Seres contradictorios, volubles, cambiantes...
Amantes de los para siempre, de esa mentira...inconformes y masoquistas
nos engañamos para seguir soñando que eso existe...
El miente para tenerla, le da un poco de eso que ella quiere escuchar...
y ella lo disfruta,  su vicio es la fantasía y la excusa para dejarse a caer...
Necesita de ella, dice amar la verdad pero es la mentira quien la domina...

La verdad hipócrita, la que nos conviene...
Esa que no parece tan verdad, pero que no llega a mentira...
La mentira que nos gusta, la que nos hace feliz...
Esa que no parece ser tan mala...
Ese sentimiento de es mejor no saber, de no buscar...
Por aquello de "el que busca encuentra..."
La verdad que pesa tanto, la que no es tan manejable...
La que puede doler...

Eso que no reconocemos...
Nuestra apego a la mentira...
Esa que volvemos piadosa, que nos ayuda a manejarnos...
Lo que queremos escuchar, que necesitamos...
Que nos dicen y decimos...
Nuestra mentira blanca,
Causante de más de un abismo...
Enemiga del desengaño, ese que pretende abrir nuestros ojos...
y que nos vela la foto con final feliz...

Es nuestro otro lado...
Nuestro secreto compartido...
La verdad que duele y es incomoda...
Que nos hace tan adictos a la mentira....
De ese otro lado, que no estamos dispuestos a confesar...

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Asi hablan las mujeres

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