El silencio responde las preguntas que jamas haces por miedo, el tiempo propicia ese espacio donde ambos se ponen de acuerdo, pero el miedo tiende algunas trampas que solo puedes vencer si lo enfrentas y le dices yo puedo, se vale sentirlo, pero nunca no superarlo, yo ya he librado varias.


No hace falta seguirse preguntando acerca de las cosas que no tienen explicación coherente en un momento específico, porque seguramente si no se encuentran señales siquiera de poder comprenderlo entonces no te compete, deja que el tiempo libre esa batalla que tu no puedes incluso proponer.

Hay terrenos que definitivamente no nos pertenecen, que están diseñados especialmente para que la misma vida mediante el discurrir de sus dias encuentre la manera de aliviar esas cargas.

La desesperación es normal, sobre todo si existe dolor de por medio, se vale sentir eso también, pero hay que tener la lucidez necesaria para comprender que todo proceso tiene sus bemoles, hay que respetarlos, permitirse caer un día es de humanos y podría ser sano, pero hay que seguir y buscar el centro de nuevo.

Todo pasa, es cuestión de convencerse que no existe la infelicidad sino la inconformidad ante las situaciones que vivimos, ademas por supuesto de malos momentos y experiencias no gratas. Pero hay que luchar por ser feliz día a día, asumiendo esta realidad como un hecho.

Hay que ayudarnos a nosotros mismos señores, no hay que dejarnos caer en el abismo, porque la caída libre es muy rápida, y la subida puede tardar años que no vale la pena perder, sobre todo si pudimos aprovechar esos momentos para evitar perder la calma.

Aferrense a la idea de que el tiempo sana, y todo tendrá mas sentido.